El piano, estrella indiscutible de conciertos y bandas sonoras, no nació por casualidad.
Por Mario Medina Lafuente
El piano, esa estrella indiscutible de la musica, no nació por casualidad. Detrás de esa elegancia de teclas blancas y negras se esconde el genio de un hombre casi desconocido para el gran público: Bartolomeo Cristofori.
Bartolomeo Cristofori nació en Padua (Italia) en 1655 y trabajó como constructor de instrumentos musicales para la refinada corte de los Médicis en Florencia.
Hasta su llegada, los músicos dependían principalmente del clavicordio, que tenía un sonido brillante, pero básicamente siempre el mismo.
Bartolomeo Cristofori soñaba con un instrumento que pudiera variar dinámicamente el sonido: así nació el primer piano, hacia 1700.

El nombre original del piano era «gravicembalo col piano e forte». Parece un trabalenguas, pero esta definición resume una innovación que cambió la historia de la música para siempre.
Hoy en día, todavía, al piano en italiano se le llama “pianoforte”.
La intención de Bartolomeo Cristofori era simple pero revolucionaria: dotar a la música de un instrumento capaz de transmitir emociones a través de la intensidad. Lo que hoy damos por sentado, entonces era pura magia técnica.
Una revolución oculta bajo el teclado: el secreto del piano no sólo reside en las teclas, sino en el particular mecanismo de los martillos. A diferencia del clavicordio (que puntea las cuerdas), los martillos golpean las cuerdas. ¿Cuál es el resultado? Cuanta más fuerza se ejerce, más fuerte es el sonido; si se toca suavemente, la música se convierte en un susurro.

Imagíneselo por un momento: antes del piano, cada nota tenía siempre el mismo volumen. Con Bartolomeo Cristofori y su asombroso invento, cada músico puede «contar» su propia emoción, dando voz a la ira, la alegría, la dulzura… ¡Una auténtica revolución!
No es casualidad que el nombre original elegido por Cristofori hiciera hincapié en esta capacidad: «gravicembalo col piano e forte», es decir, clavicémbalo que puede tocar piano y fuerte.
El legado de Cristofori, del laboratorio al mundo: el éxito no fue inmediato. Al principio, el piano parecía una de tantas rarezas cortesanas. Pero, la verdadera fuerza de las ideas ingeniosas es que siempre encuentran la manera de imponerse. De hecho, con el tiempo, otros fabricantes perfeccionaron el diseño y el piano se convirtió en el corazón palpitante de la música occidental.

Hoy en día, los instrumentos originales de Cristofori se admiran en los museos y su nombre representa un hito para cualquiera que ame la música. Sin él, las obras maestras de Mozart, Beethoven o Chopin nunca habrían existido tal y como las conocemos.
Si le gusta el piano, ahora sabe que todo empezó con un artesano de Padua y con su tenaz búsqueda de la perfección sonora.
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Muchas gracias por esta información.
El sonido de este piano, es muy diferente de otros tambiés famosos.
Y, es un privilegio, haber podido escucharlo.
Gracias