EL QUIET QUITTING, LA RESPUESTA A LA CULTURA DEL ESFUERZO DESMEDIDO, QUE PRIORIZA LA SALUD Y EL BIENESTAR

Una tendencia que refleja una nueva mentalidad, cuyo objetivo es el de equilibrar vida y trabajo en un mercado cada vez más competitivo.

Por Mario Medina


La tendencia del Quiet quitting nace como una reacción a las exigencias del mercado laboral actual, cada vez más competitivo y demandante. Se trata de una práctica que está cambiando la forma en que los jóvenes viven y enfrentan su trabajo en un contexto de cambio global.

En los últimos años, ha emergido en el mundo laboral un fenómeno que está generando debates y reflexiones sobre cómo las personas enfrentan sus empleos y qué esperan de ellos. Se trata del Quiet quitting, una tendencia que, nacida en las redes sociales, que refleja un cambio en la actitud de muchos jóvenes hacia el trabajo y el bienestar personal.

Encontrar una definición precisa del Quiet quitting no es nada sencillo. El término “Quiet quitting” tuvo su origen en TikTok, donde, en respuesta a la llamada “Great Resignation” —el período posterior a la pandemia del 2020 en el que millones de personas en todo el mundo renunciaron a sus empleos en busca de mejores condiciones—, en poco tiempo alcanzó más de 9 millones de visualizaciones.

Este fenómeno se difundió principalmente entre los jóvenes y nació como una alternativa más saludable a la “hustle culture”, la cultura del esfuerzo extremo, que impulsa a centrarse únicamente en el trabajo y en los negocios como la prioridad absoluta, dedicando toda la vida a la profesión. Literalmente, el Quiet quitting indica la actitud de hacer solo lo “estrictamente necesario” en el trabajo, evitando comprometerse más allá del mínimo, y rechazando cualquier forma de horas extras o esfuerzos adicionales fuera del horario laboral.

El Quiet quitting representa, por tanto, una reacción espontánea frente a las numerosas situaciones en todo el mundo en las que la dimensión humana del trabajador es completamente ignorada. Sin incentivos reales para comprometerse con el trabajo y, sobre todo, sin perspectivas de autorrealización, esta forma de afrontar el empleo está en constante crecimiento.

En un mercado laboral cada vez más competitivo, donde se exige un esfuerzo enorme para destacar o afirmarse, problemas como el burnout o el exceso de trabajo se vuelven cada vez más frecuentes.

Frente a los objetivos económicos y profesionales, el Quiet quitting pone como prioridad la salud, el bienestar psicológico y físico, y la posibilidad de dedicar tiempo, fuera del trabajo, a las pasiones e intereses, con la energía y atención necesarias. Un estudio del IBM Institute for Business Value (IBV), dirigido principalmente a menores de 35 años, reveló que hoy en día las principales razones para buscar un empleo diferente son mayor flexibilidad (32%), tareas y roles más satisfactorios (27%) y un mejor equilibrio entre trabajo y vida personal (51%).

Estos datos reflejan un cambio de mentalidad que, poco a poco, está influenciando también al mundo laboral. Muchas empresas, tanto nacionales como internacionales, están modificando sus enfoques para crear ambientes de trabajo más adecuados y atraer a jóvenes talentosos, motivados y capacitados.

Como suele suceder, la realidad puede variar mucho respecto a la teoría, especialmente en temas delicados como el trabajo o la salud mental. Varios expertos advierten sobre los posibles riesgos de practicar el Quiet quitting a largo plazo. El distanciamiento mental del trabajo, la incapacidad de alcanzar objetivos desafiantes y la poca constancia en el desarrollo de nuevas habilidades podrían generar un círculo vicioso, que aumente la distancia emocional y disminuya la satisfacción.

Frente a situaciones de conflicto o tensión en ambientes laborales poco sanos, además de buscar maneras de afrontar el estrés, es fundamental trazar un camino a largo plazo y, si es necesario, buscar la ayuda de un profesional. La atención a la salud mental y el equilibrio emocional son clave para evitar que esta tendencia se convierta en un problema que pueda afectar el bienestar general de las personas.

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