No es una mirada pequeña: es precisa, ingenua y necesaria. Los niños observan lo esencial con una mezcla de humor, valentía y una sinceridad que a los adultos nos sorprende.
Por Cristina Peregrina
A veces olvidamos que la infancia tiene una forma propia de mirar. No es una mirada pequeña: es precisa, ingenua y necesaria. Los niños observan lo esencial con una mezcla de humor, valentía y una sinceridad que a los adultos nos sorprende. Su manera de estar en el mundo —directa, curiosa, libre— rara vez coincide con nuestras prisas o nuestras reglas.
La literatura infantil, la que respeta esa mirada, no adoctrina ni dulcifica.
Acompaña. Abre puertas. Eso hace Astrid Lindgren, y por eso queremos invitar a la lectura de estas dos obras imprescindibles: Lotta alborota y Vacaciones en Saltkrakan, editadas por Kókinos.

Lotta tiene cuatro años, vive con sus hermanos y es muy graciosa: se le ocurren todo tipo de ideas disparatadas, no deja de hacer travesuras y adora los dulces, la limonada, las aventuras y los abrazos. Lindgren observa a su protagonista sin corregirla ni domesticarla. La sigue con humor, ternura y lucidez, permitiendo reconocer —en sus pequeñas rebeldías — la vida cotidiana de cualquier niño.
Beatrice Alemagna honra a la infancia con colores suaves y líneas que respiran un universo cotidiano, combinando ingenuidad y profundidad. Lotta alborota es el primer volumen; Lotta en la calle de los Alborotadores es el segundo.
En Vacaciones en Saltkrakan (una preciosidad), Astrid Lindgren construye un retrato protundo de lo que ocurre cuando los niños pueden moverse sin miedo, explorar con otros e inventar su propio mundo. Un día de verano, bajo una lluvia torrencial, llegan los Melkerson a Saltkrakan dispuestos a pasar sus vacaciones en la destartalada Casa del Carpintero que han alquilado. Así comienza un verano inolvidable, plagado de aventuras, escondites secretos, rescates de focas y toda una serie de sucesos tan emocionantes como inesperados.

En la isla encuentran comunidad, riesgo y descubrimiento. Todo parece sencillo, pero detrás de esa sencillez hay una profundidad que permite al lector adulto reconectar con emociones olvidadas, por eso se convierte en un libro para todas las edades.
La editorial Kókinos ha editado también Mi mundo perdido, un libro para todos los que aman la literatura, que reúne memorias, recuerdos, conferencias y reflexiones de Astrid Lindgren sobre la vida, la lectura y la infancia. Está pensado para quienes preguntaban si sus personajes existieron de verdad, si los lugares que describía eran reales o cómo nació la inspiradora y fantástica Pippi Calzaslargas.

Lotta, Vacaciones en Saltkrakan y Mi mundo perdido dejan claro que hay libros que el tiempo sólo embellece.
Kokinos es una Editorial que desde 1992 acompaña a los lectores más exquisitos.
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