Un estudio reveló que poseer una mascota se asocia con una ralentización significativa en el declive de la memoria verbal y la fluidez verbal entre quienes viven en soledad.
Por Mario Medina
Un estudio publicado en Jama Network Open ha demostrado que tener una mascota puede ayudar a frenar el deterioro cognitivo en las personas mayores y, además, aliviar la sensación de soledad. La investigación se centra especialmente en los adultos solteros mayores de 50 años que viven en soledad, mostrando que la compañía de un animal doméstico puede ser un factor protector para la memoria y las funciones cognitivas.

El estudio titulado “Propiedad de mascotas, convivencia en soledad y declive cognitivo en adultos mayores de 50 años” fue llevado a cabo por investigadores de la School of Public Health de la Sun Yat-sen University en Guangzhou, China. Los científicos quisieron determinar si poseer un animal de compañía está asociado con un menor declive cognitivo en los adultos mayores, y en particular, si esta relación ayuda a mitigar los efectos del vivir en solitario sobre la función cognitiva.

Los investigadores analizaron datos del “English Longitudinal Study of Ageing”, un estudio que recoge información representativa a nivel nacional en el Reino Unido sobre adultos mayores de 50 años. Los datos utilizados corresponden a dos periodos: junio de 2010 a julio de 2011 y junio de 2018 a julio de 2019. La muestra incluía a 7.945 personas, con una media de edad ligeramente superior a los 66 años, de las cuales 4.400 eran mujeres.

El estudio reveló que poseer una mascota en casa se asocia con una ralentización significativa en el declive de la memoria verbal y la fluidez verbal entre quienes viven en soledad. Es decir, tener un animal de compañía parece proteger en cierta medida las funciones cognitivas relacionadas con la memoria y el lenguaje. Sin embargo, los análisis no mostraron diferencias significativas en el ritmo de declive cognitivo entre los propietarios de mascotas que viven solos y aquellos que conviven con otras personas. Esto indica que, aunque la presencia de una mascota puede tener beneficios, se necesitan más estudios para determinar en qué medida ayuda específicamente a quienes viven en soledad.

El envejecimiento poblacional plantea uno de los mayores retos en salud pública: el aumento del deterioro cognitivo y de enfermedades como la demencia. Se estima que, a nivel global, el número de personas afectadas por demencia pasará de 57 millones en 2019 a 153 millones en 2050. Este incremento genera una carga significativa sobre los sistemas sanitarios y de cuidado, además de afectar a las familias y cuidadores.
Por otro lado, vivir en soledad se ha convertido en un factor de riesgo importante para el deterioro cognitivo en adultos mayores. Estudios recientes indican que hasta un 10% de los mayores que viven solos pueden desarrollar demencia, y esta tendencia probablemente aumentará a medida que crece la población de personas mayores en solitario.

Dado este escenario, identificar factores modificables que puedan reducir el riesgo de demencia es fundamental. La adopción responsable de una mascota emerge como una posible estrategia para mejorar la calidad de vida y mantener las funciones cognitivas en la vejez, especialmente en quienes enfrentan la soledad.
Aunque aún se requieren más investigaciones para comprender completamente el impacto del cuidado de mascotas en el envejecimiento cognitivo, la evidencia actual respalda la idea de que tener un animal de compañía puede ser una herramienta valiosa para promover una vejez más saludable y reducir los efectos negativos de la soledad. La ciencia refuerza la importancia de fomentar relaciones afectivas con animales, no solo por su compañía, sino también por sus beneficios potenciales en la salud mental y cognitiva de los mayores.
