MINERVA REINTERPRETA EL LATIDO DE LA ETERNIDAD

Fiel al lujo silencioso, Minerva rinde tributo a la diosa de la sabiduría y a la herencia romana con dos reinterpretaciones de su icónica complicación patentada Exo Tourbillon. 

Por Estíbaliz Cazorla


Limitadas a tan solo 18 piezas en todo el mundo, estas creaciones fusionan la pureza de la alta relojería suiza con el arte de la microescultura y el simbolismo, logrando suspender el corazón del reloj sobre la esfera en una demostración absoluta de paciencia, precisión y belleza artesanal.

Bajo el cobijo de la Maison Montblanc, símbolo indiscutible de la alta artesanía global, la histórica manufactura Minerva, fundada en 1858 en Villeret, se perpetúa actuando como el corazón técnico y el centro de excelencia para los movimientos de más alta gama de Montblanc. Los talleres de Minerva mantienen viva una tradición donde la inmensa mayoría de las operaciones se realizan a mano y cada reloj es elaborado individualmente por un único maestro relojero. Fiel a este legado, la firma reinterpreta su patentada complicación Exo Tourbillon a través de dos exclusivas ediciones limitadas a solo 18 piezas cada una.

Ambas creaciones comparten la magistral arquitectura «Exo», un mecanismo patentado, desarrollado durante tres años en Suiza y presentado originalmente en 2010. Este sistema sitúa el corazón del reloj latiendo sobre la esfera, con el volante suspendido por encima de la jaula del tourbillon mediante un puente de un solo brazo. Esta proeza técnica permite albergar un volante de mayor tamaño con 18 tornillos de ajuste para maximizar la precisión, cuyo ensamblaje exige a los artesanos unas tolerancias implacables de apenas 5 micras (0,005 mm). El tourbillon, que completa una rotación cada 60 segundos, ejerce además como indicador de los segundos.

Minerva Exo Tourbillon Skeleton Edición Limitada 18. Esta primera interpretación se viste de azul persa, un tono históricamente asociado a los ojos de la diosa Minerva y a la realeza europea como símbolo de conexión divina. La pieza enmarca por primera vez en la línea Exo Tourbillon el emblemático bisel estriado de la manufactura —un sello distintivo desde 1927—, forjado en una caja de oro rosa Au750 de 44,8 mm. La visibilidad del mecanismo alcanza su máxima expresión mediante un minucioso trabajo de esqueletización que incluye más de 400 biseles internos pulidos a mano.

El elemento central de la esfera es un camafeo en ágata que rinde culto a las microesculturas coleccionadas por los emperadores romanos en la Antigüedad. Sobre una base de ágata azul pulida, también conocida como la «piedra del diplomático», emerge la silueta en ágata blanca de la deidad, lograda mediante una combinación de tecnología láser, grabado manual y pintura en miniatura. El calibre MB M18.69, compuesto por 188 elementos decorados a mano, late rodeado por un marco revestido en oro rosa que luce un friso arquitectónico romano, y una jaula con el nombre «Minerva» grabado en laca azul. La estética se completa con una correa de piel de caimán azul persa y un cierre de oro rosa cuyo diseño evoca la flecha de la diosa, presentándose en un joyero de nogal teñido en azul persa con una lupa de relojero a juego.

Minerva Exo Tourbillon Edición Limitada 18 (Ónix y Verde Oliva). La segunda propuesta busca la serenidad a través del contraste profundo y recupera los códigos presentes en los históricos relojes de bolsillo de la casa. La caja de 44,8 mm, fabricada en oro amarillo Au750 totalmente pulido, presenta asas de perfil escalonado y una clásica corona de cebolla. La esfera horaria no concéntrica cede el protagonismo a un ónix negro altamente pulido, que enmarca agujas, números romanos y minutería revestidos en oro.

El diseño se equilibra con un guilloché en verde oliva profundo, un tono que rinde homenaje a la rama de olivo, símbolo de paz y prosperidad asociado a la diosa romana de la sabiduría y la estrategia. El fondo de zafiro revela el calibre de manufactura MB M16.68, donde el tren de ruedas y los puentes exhiben acabados puramente artesanales como côtes de Genève, pulido espejo, motivos circulares y un elaborado anglage en los biselados interiores. El cuidado por el simbolismo culmina en su caja de presentación, decorada con pan de oro aplicado a mano para formar ramas de olivo con 18 aceitunas y 58 hojas, cifras que evocan la limitación de la serie y el año de fundación (1858). En la esfera, la inscripción «Depuis 1858» acompaña a una placa con el número romano «XVIII», certificando la exclusividad de un objeto diseñado para detener el tiempo y observar el mundo con intención.

Estas dos ediciones, tan excepcionales como escasas, trascienden su evidente función de marcar las horas para erigirse como auténticas obras de arte mecánicas y custodias de un legado que se resiste a desaparecer. Al final, llevar una de estas dieciocho piezas en la muñeca no es solo una declaración de estilo, sino un compromiso con la filosofía del trabajo meticuloso, la belleza oculta en los detalles y el verdadero lujo contemporáneo: el arte de saber detenerse.

Estíbaliz Cazorla, jefa de Redacción. Es especialista en comunicación estratégica e identidad verbal para marcas. Fundadora de la agencia boutique Mirar para Crear. Más aquí.

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