ENTREVISTA A ANDREA KLIMOWITZ, EXPERTA EN NEUROMODULACIÓN Y AUTORA DE ‘LA LLAVE’

Un profundo punto de inflexión personal la llevó a cambiar el rumbo por completo. Encontró un motor de búsqueda, adentrándose en el estudio de la mente, la meditación y el poder sanador de la respiración.

Por Estíbaliz Cazorla


Andrea Klimowitz, psicóloga, coach transpersonal y eterna exploradora de la consciencia, conoce bien el ruido. Durante años, ese estruendo fue su hábitat natural mientras desarrollaba su carrera en el exigente mundo corporativo y de las agencias de marketing. Sin embargo, la vida tiene sus propias formas de pedirnos silencio.

Un profundo punto de inflexión personal la llevó a cambiar el rumbo por completo. Encontró un motor de búsqueda, adentrándose en el estudio de la mente, la meditación y el poder sanador de la respiración. En ese viaje vital, recorrió rincones de India, Tailandia y Estados Unidos, formándose de la mano de referentes internacionales de la talla de Deepak Chopra y Joe Dispenza, y convirtiéndose en una pionera en España de técnicas de expansión de consciencia como el Psychedelic Breath.

Con la publicación de su libro La Llave, te regala una guía sumamente accesible que baja la meditación a la tierra y la desmitifica. A través de sus páginas, logra tender un puente fascinante y necesario entre la sabiduría budista milenaria, la metafísica y los últimos descubrimientos de la neurociencia aplicada. Nos demuestra, con un lenguaje cercano que la calma no es un privilegio de unos pocos, sino un derecho que todos podemos reclamar.

Más que una técnica, nos propone una nueva forma de habitar el presente un salvavidas para navegar en esta sociedad hiperestimulada. Por todo ello, he querido conversar con ella desde la calma.

S.M: Andrea, solemos hablar del dolor o las crisis como grandes motores de cambio, pero hoy quiero centrarme en la luz. ¿Recuerdas cuál fue ese primer instante exacto, ese «clic» silencioso en tu vida en el que usaste por primera vez esta Llave, te sentaste a respirar y sentiste que, por fin, estabas volviendo a casa?

A: Cuando tenía 23 años falleció mi padre, una persona con la que tenía una conexión muy especial y que además fue un gran maestro para mí. Sufría de bipolaridad, lo cual hizo que de alguna forma aprendiera a entender la fragilidad del ser humano, la volatilidad de las emociones, y la importancia de cuidar no sólo el cuerpo sino también la mente. Al morir tuve una gran crisis existencial que me llevó a viajar hacia adentro. Las crisis nos brindan una enorme oportunidad de ver el mundo con otros ojos.
Encontrar esa Llave fue algo progresivo y muy sutil. Recuerdo sentarme a respirar sin expectativas, sin buscar nada… y, por primera vez, no intentar cambiar lo que sentía. Ahí ocurrió el “clic”. No fue euforia, fue alivio. Como si mi sistema nervioso soltara algo muy antiguo. Y tuve una sensación muy clara: “ya no tengo que ir a ningún sitio para estar bien”. Eso, para mí, es volver a casa.

S.M: En tu libro defines la meditación no como una técnica rígida, sino como una manera de experimentar la vida. En este mundo nuestro que grita constantemente para llamar nuestra atención, ¿cómo describirías la belleza y el alivio que se esconden justo ahí, en el primer segundo en el que la mente por fin se rinde al silencio?

A: El silencio no es ausencia de ruido, es ausencia de resistencia. Ese primer segundo en el que la mente deja de luchar… es profundamente reparador. Porque el cuerpo deja de estar en alerta. A nivel neurobiológico, salimos del estado de amenaza constante y entramos en regulación. Y eso se siente como espacio, como amplitud. Es curioso: no añadimos nada, pero sentimos más.

S.M: Andrea, tienes la virtud de unir la sabiduría budista milenaria con la vanguardia de la neurociencia. Mi enhorabuena. Después de estudiar tanto cómo cambian nuestras células y nuestras redes neuronales, ¿qué es lo que más te sigue maravillando de la capacidad de sanación de nuestro propio cerebro?

A: Lo que más me sigue maravillando es que el cambio aunque empieza en la mente subconsciente. Cuando una persona aprende a sentirse segura internamente, su fisiología cambia. Literalmente. Nuevas conexiones neuronales, nuevas respuestas. Y entonces lo que antes parecía imposible —poner límites, elegir distinto, soltar patrones— ocurre de forma natural. Muchas veces no es cuestión de tener fuerza de voluntad, sino de encontrar coherencia interna.

S.M: Has guiado a personas en retiros íntimos y a multitudes en eventos masivos. De todas esas almas a las que has acompañado, ¿cuál es la mirada, la sonrisa o el gesto más hermoso que has presenciado en alguien justo en el momento de abrir los ojos tras una meditación profunda contigo?

A: Hay un momento muy concreto que se repite mucho: cuando alguien abre los ojos y no necesita decir nada. Esa mirada tranquila, presente, sin urgencia… es muy difícil de describir. Es paz, una paz que ilumina desde dentro. Y muchas veces viene acompañada de una especie de sorpresa, como si la persona pensara: “¿esto siempre ha estado aquí?”. Ese es, para mí, el gesto más hermoso.

S.M: Andrea, me encantaría asomarme a esas obras que alimentan tu propia luz. Si tuviéramos que crear un pequeño botiquín de inspiración recomendado por ti: ¿cuál es ese libro que más veces has regalado porque sientes que es un abrazo? Y cuando eres tú la que necesita simplemente disfrutar, inspirarse o desconectar, ¿cuál es esa película o serie a la que siempre vuelves porque es tu lugar feliz?

A: El libro que más he regalado es «La liberación del alma» de Michael Singer. Porque no te da respuestas, te cambia la forma de mirar. Es un antes y un después para muchas personas.

Y cuando quiero desconectar o simplemente disfrutar, vuelvo mucho a Interstellar. Es una de mis películas favoritas.

S.M: Con este libro nos has entregado una llave preciosa para abrir la puerta de nuestra propia calma y autoconocimiento. Pero pensando en ti, en la Andrea mujer, creativa y eterna exploradora, y mirando hacia el mañana: ¿cuál es esa próxima puerta personal o profesional que te hace muchísima ilusión abrir? ¿Qué sueño o aventura nueva te hace brillar los ojos solo de pensarla?

A: Ahora mismo me ilusiona mucho seguir profundizando en el trabajo con el cuerpo. Llevar todo esto —la meditación, la regulación del sistema nervioso, la reprogramación— al día a día de las personas. Menos teoría, más integración. Y también expandirlo a nivel internacional. Me mueve la idea de que esto no se quede en contenido, sino que se convierta en transformación tangible en la vida de las personas. Por eso, he creado una metodología que pronto va a ser accesible a cualquier persona desde cualquier lugar, a través de una app muy innovadora.

S.M: Para terminar Andrea, te cuento. En Slocum siempre intentamos que cada encuentro sea exactamente eso: un momento. Un pequeño refugio
de calma, autenticidad y belleza. Valores que, sin duda, laten en cada página de tu obra. Desde tu mirada, ¿qué es lo que más te atrae, te inspira o te gusta de Slocum?

A: Lo que más me atrae de Slocum es precisamente esa intención tan clara de ir a contracorriente. En un mundo que premia la velocidad, lo inmediato y lo superficial, crear un espacio donde parar, sentir y conectar con lo esencial me parece profundamente valiente… y necesario.

Me inspira mucho esa sensibilidad estética unida a profundidad. No es solo belleza visual, es belleza con significado. Se nota que hay una intención detrás: cuidar lo que se comparte, cómo se cuenta y desde dónde se crea.

Y, sobre todo, me gusta que no busca llenar, sino dejar espacio. Espacio para que cada persona se encuentre con lo que necesita en ese momento. Y eso, hoy en día, es casi un acto revolucionario.

Charlar con Andrea Klimowitz tiene un efecto inmediato: bajar las revoluciones. Su visión de la meditación, despojada de misticismos y anclada en la neurociencia, es la conexión con la paz mental no como un privilegio inalcanzable, sino una herramienta práctica para el día a día.

Cierro con la mirada puesta en esa futura app que promete llevar su método a cualquier lugar, haciendo que el cuidado del sistema nervioso sea algo tangible y accesible para todos. Hasta que llegue ese momento, tienes las páginas de La Llave y el concepto de que a veces, el mayor avance es, simplemente, atreverse a parar. Te dejo La Llave, aquí.

Y para conocer el universo de Andrea, tienes su instagram aquí.

Estíbaliz Cazorla es especialista en comunicación estratégica e identidad verbal para marcas. Fundadora de Mirar para Crear. Más aquí.

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