El éxito empresarial no es éxito si no va acompañado de un impacto positivo en el planeta.
Por Estíbaliz Cazorla
Un frasco de perfume o un tarro de cosmética pueden ser joyas de tocador, pero están concebidas como objetos de deseo que estaban condenadas a ser desechadas tras su última gota. Hoy esto está cambiando de idioma. El máximo exponente del lujo es la consciencia, la pausa y el respeto.
Bajo esta premisa de transformación radical opera Delia García, Directora de Sostenibilidad de L’Oréal para España y Portugal. Con más de dos décadas de trayectoria diseñando estrategias de impacto positivo desde el corazón mismo del negocio, Delia representa a una nueva generación de directivas que han venido a reescribir los códigos de la industria. Para ella, la ecuación es innegociable: una firma solo alcanza la maestría absoluta si es impecable con su entorno. Es lo que define como la «excelencia dual».
Hace unos días, coincidiendo con la celebración del Día Mundial del Refill, cruzamos las puertas de su sede para ser testigos de esta revolución . Allí comprobamos que la sostenibilidad ha dejado de ser un mero apunte en la memoria corporativa para convertirse en la columna vertebral de la belleza contemporánea. El reto empresarial ya no es conformarse con un impacto neutro, sino abrazar la filosofía Nature Positive: tener la audacia y el compromiso de dejar el mundo mucho más vivo, justo y hermoso de lo que lo encontramos.

Charlar con ella es en cierto modo detener el reloj y reflexionar sobre el futuro de nuestro bienestar. Una conversación sobre cómo reeducar nuestro deseo, sobre la ciencia que transforma nuestra rutina y sobre la imperiosa necesidad de devolverle a la belleza su propósito más elevado: el de cuidar, reparar y perdurar.
Slocum Magazine: Delia, llevas dos décadas observando y moldeando el pulso de la sostenibilidad desde la primera línea. Has visto de cerca cómo el concepto de la exclusividad mudaba de piel. Si echas la vista atrás, ¿cuál dirías que fue ese instante de inflexión en el que la cosmética comprendió que ya no podía permitirse vivir de espaldas al entorno y a su impacto?
Delia: En L’Oréal Groupe siempre hemos creído que la sostenibilidad comienza con la capacidad de anticiparnos, de actuar mucho antes de que el entorno o la normativa lo exijan. Si miramos nuestra propia historia, tuvimos pasos pioneros muy tempranos: en 1989 dejamos de testar en animales de forma definitiva, adelantándonos 14 años a la regulación europea, y en 1993 establecimos nuestro primer laboratorio dedicado exclusivamente a evaluar el impacto ambiental de nuestros productos.
Sin embargo, el verdadero instante de inflexión para toda la industria se produce cuando tomamos conciencia absoluta y científica de los límites planetarios. Hitos como el Earth Overshoot Day nos alertan de que la humanidad consume el presupuesto ecológico anual de los recursos mucho antes de tiempo. Desde hace muchos años comprendimos que el éxito empresarial no podía desligarse del impacto positivo en el planeta y que había que transformar el núcleo mismo del negocio.
Si bien llevamos muchos años desarrollando nuestra estrategia de sostenibilidad, el hito mas reciente en el que esto se materializa de forma global en L’Oréal Groupe es 2020 con el lanzamiento de nuestro programa global L’Oréal for the Future. Una hoja de ruta, dotada de objetivos reales y medibles, que nos acompaña en cada paso que damos como compañía social y medioambientalmente responsable y comprometida, y que nos permite tangibilizar y demostrar que el éxito empresarial no es éxito si no va acompañado de un impacto positivo en el planeta.
S.M: Hace unos días, en vuestra sede, nos asomamos al fascinante universo del refill. Históricamente, un frasco de alta perfumería o de cosmética nacía para ser un objeto de deseo, casi una joya de tocador. Volvemos a capturar esa esencia, ¿no? Al apostar de forma tan firme por la recarga, ¿de qué manera sientes que estáis reeducando nuestra relación con la belleza? Yo creo que nos enseñas que rellenar un frasco no borra la magia del estreno, sino que lo eleva a la categoría de lujo, un objeto más personal. ¿Cómo lo ves tú?
D: Estamos ante un momento apasionante, pero nos enfrentamos a lo que nosotros llamamos «la paradoja del consumidor». Según la última encuesta internacional de Kantar, el 84% de los ciudadanos quiere tomar decisiones de compra más sostenibles; la intención es innegable. Sin embargo, en el punto de venta la teoría choca con la práctica: un 42% confiesa que no sabía que existían recargas para sus productos, un 43% no las encuentra fácilmente, y un 41% teme que el proceso en casa sea complejo o sucio. Nuestra labor de concienciación consiste precisamente en derribar esas barreras de conocimiento.
Por eso hemos lanzado la campaña corporativa más ambiciosa de nuestra historia bajo el lema #ÚneteAlMovimientoRefill. Queremos demostrar que recargar un frasco no resta un ápice de lujo ni de eficacia, sino que eleva el producto porque le añade el mayor valor contemporáneo: la consciencia. Hemos multiplicado por casi 4 veces nuestras opciones de recarga desde 2019, ofreciendo ya 366 referencias en el mercado, abarcando todas nuestras divisiones.
El impacto de esta reeducación es asombroso: si eliges la recarga de 100 ml de nuestra fragancia La Vie Est Belle Elixir de Lancôme en lugar de comprar dos frascos tradicionales de 50 ml, estás ahorrando directamente un 74% de vidrio, un 63% de plástico, un 61% de cartón y el 100% del metal. El consumidor ya está entendiendo este nuevo idioma de la belleza, y de hecho, el formato refill ya crece a un ritmo tres veces superior al del mercado total.


S.M: A menudo se habla de la «excelencia dual». Pero imagino que la teoría, a veces, choca con la urgencia de los números en el ecosistema corporativo. En el corazón de la sostenibilidad y RSC de L’Oréal España, ¿cómo se defiende este paradigma en la sala de reuniones para lograr que la preservación del planeta y la rentabilidad económica compartan no solo la misma mesa, sino el mismo idioma?
D: En la sala de reuniones de L’Oréal Groupe, la «excelencia dual» no se defiende como una utopía, sino con datos rotundos que demuestran que la competitividad del negocio y el compromiso medioambiental y social son dimensiones completamente sinérgicas. Se defiende explicando que medidas como el refill nos apoyan firmemente en nuestra descarbonización porque desacoplan nuestro crecimiento económico del uso de recursos finitos y materiales vírgenes. Pertenecemos a una industria resiliente y vital que en España factura 11.200 millones de euros, crece a un ritmo del 7,7% —el doble que la economía nacional— y supone el 1,03% del PIB. Para mantener ese motor, la sostenibilidad es la única garantía de futuro.
Nuestro mejor argumento en cualquier sala de reuniones del mundo es nuestra propia fábrica internacional de Burgos. Esta planta es un faro de la industria 4.0 sostenible que produce más de 330 millones de unidades anuales exportando a más de 50 países. Pero lo hace consumiendo un 100% de energías renovables desde 2015, apoyada en una central de biomasa, y operando desde 2017 bajo el sistema Waterloop. Esto significa que, gracias a un circuito cerrado, la planta recupera, depura y reutiliza el 100% del agua de sus procesos industriales. Solo en 2025, esto nos permitió ahorrar 67.000 m3 de agua, el equivalente a 27 piscinas olímpicas. Cuando pones estos niveles de eficiencia e innovación sobre la mesa, la preservación del planeta y la rentabilidad hablan exactamente el mismo idioma.
S.M: Tendemos a encorsetar la sostenibilidad en la huella de carbono o el reciclaje, pero a menudo olvidamos su latido más humano. Sabemos que para L’Oréal España el impacto social y la inserción de colectivos vulnerables es un pilar innegociable. Desde tu visión más personal, ¿cómo se canaliza esto desde la cosmética, desde la belleza?
D: Es una reflexión fundamental. Para nosotros, una sostenibilidad que olvide el factor humano estaría incompleta. Dentro de nuestro programa L’Oréal for the Future, el pilar dedicado a ‘Dar apoyo a las comunidades’ es innegociable, porque estamos convencidos de que la belleza encierra un poder terapéutico y transformador gigantesco. Concebimos la belleza como una vía para promover la inclusión social y la empleabilidad a quienes más lo necesitan.
El mejor ejemplo de cómo canalizamos esto es nuestro programa Embellece tu Futuro. Esta iniciativa transforma vidas a través de dos ejes fundamentales: primero, formar a personas en situación de vulnerabilidad en el ámbito de la belleza para dotarlas de una capacitación profesional real; y segundo, reforzar su confianza y autoestima para facilitar su acceso al mercado laboral. El impacto es muy tangible: ya hemos formado a más de 654 personas en España, logrando una tasa de empleabilidad del 75%.
Además, este programa ha evolucionado con la apertura de nuestros salones solidarios en Madrid y en Valencia, donde a través de la socio-estética ayudamos a personas desempleadas a recuperar su seguridad emocional para poder enfrentarse a retos como entrevistas de trabajo.
Y, por supuesto, nuestra acción comunitaria va más allá: abarca desde la Escuela de Excelencia Industrial en nuestra fábrica de Burgos, que lleva años integrando a personas en riesgo de exclusión en el sector logístico, hasta el Fondo L’Oréal para la Mujer a nivel global.

S.M: Delia, en Slocum concebimos el bienestar como la capacidad de ralentizar el tiempo. Como consumidores, a veces exigimos compromisos a las marcas, pero sabemos que la verdadera revolución empieza en la intimidad de nuestro cuarto de baño, porque, como tú defiendes, «nuestros pequeños gestos cuentan». Si tuvieras que pedirle a quien te lee hoy mismo que adoptara un único gesto consciente frente al espejo, ¿cuál sería ese primer paso hacia una belleza más honesta y pausada?
D: Le pediría que mirara sus productos y entendiera que su ciclo de vida no termina cuando se acaba la última gota. Mi petición directa sería: #ÚneteAlMovimientoRefill. Que conviertan la recarga de su perfume, de su champú o de su crema hidratante en un gesto natural pero consciente. Como decíamos en el evento del Día Mundial del Refill, la verdadera sostenibilidad no se mide en promesas corporativas proyectadas a 2030, se mide en las decisiones que tomamos en nuestro día a día.
El otro gran paso es el reciclaje. En L’Oréal Groupe ya hemos logrado que el 49% de nuestros envases plásticos sean rellenables, reutilizables, reciclables o compostables. Además, para facilitar este último paso, estamos impulsando en España el proyecto Belleza Circular junto a Stanpa, Ecoembes y Ecovidrio, colocando contenedores específicos en comercios para dar respuesta al desconocimiento que a veces existe sobre cómo reciclar envases cosméticos. El primer paso hacia una belleza sostenible es hacernos responsables del envase que la contiene.
S.M: Liderar la transformación de una multinacional de este calibre exige una energía incombustible y una mirada siempre anclada en el futuro. Pero la verdadera excelencia se alimenta, irremediablemente, de los momentos de quietud. Detrás de los grandes hitos corporativos y las agendas abrumadoras, siempre hay rutinas que lo sostienen todo. Cuando el día comienza a ver luz, o cuando el ruido se apaga al final de la jornada, ¿cómo es la arquitectura de tu pausa? ¿Cuál es ese ritual al que acudes para resetear la mente y volver a tu propio centro?
D: Es una buena pregunta. A veces no es tan fácil encontrar esos momentos de quietud tan necesarios, pero sin duda la buena música, algo de ejercicio suave y rodearse de personas queridas siempre es un buen restaurador.
S.M: Por último Delia me encantará saber, ¿qué es lo que más te gusta a ti de Slocum Magazine?
D: La diversidad de sus contenidos, y por supuesto, su sección de sostenibilidad.

La realidad de la sostenibilidad empieza cada mañana en la intimidad de nuestros hogares. Retomando la premisa de la que partíamos, ese frasco concebido históricamente como un objeto efímero ya no pierde su valor con la última gota, sino que lo multiplica cuando tomamos la decisión consciente de recargarlo. La «excelencia dual» que defiende L’Oréal demuestra que la rentabilidad económica, la empatía humana y la preservación medioambiental pueden, y deben, hablar exactamente el mismo idioma. Más allá de las cifras y los hitos, una lección profundamente humanista es la clave: una sostenibilidad que olvida a las personas es una ecuación incompleta.
Nuestros pequeños gestos frente al espejo tienen el poder transformador de cuidar tanto del planeta como de quienes lo habitan. La belleza más honesta e impecable es, sin duda, aquella que deja una huella positiva mucho después de haberse desvanecido su aroma.
Tienes todo el universo de Delia, aquí.
Te dejo con el movimiento Refill de L’Oreal, aquí. Y con todas las novedades de la marca cosmética, aquí.
Estíbaliz Cazorla, Jefa de redacción. Es especialista en comunicación estratégica e identidad verbal para marcas. Fundadora de la agencia boutique Mirar para Crear. Más aquí.
