No repite fórmulas ni busca discursos perfectos: ayuda a encontrar una voz propia, esa que conecta con lo que uno es y con lo que quiere decir.
Por Estíbaliz Cazorla
Desirée Mederos enseña a comunicar desde dentro. Su trabajo se mueve entre el vídeo, la creación de contenido, la marca personal y el storytelling, siempre con un enfoque práctico y muy humano. Más que enseñar técnicas, enseña a mirar con claridad, a entender la historia que hay detrás de cada proyecto y a construir una comunicación que tenga sentido.
Desde REDvolution Group, su proyecto que combina agencia y escuela digital, acompaña a profesionales y marcas que sienten que su mensaje ya no encaja, y los guía para ordenar ideas, dar estructura y recuperar coherencia.

Además, como embajadora oficial de Canva España, comparte herramientas y conocimiento con una comunidad creativa cada vez más grande, demostrando que el diseño y las palabras pueden trabajar juntos para expresar una identidad de forma simple y potente.
En esta entrevista para Slocum Magazine, hablo con Desirée sobre los retos de comunicar en digital, de la estrategia y el arte de acompañar a otros en el proceso de construir su marca. Y, claro, sobre enseñar: lo que más le gusta hacer en el mundo.
S.M: Cada proyecto nace de un impulso, de un momento de claridad o de necesidad. En tu caso, ¿cómo recuerdas el instante en que decidiste dar vida a REDvolution?
Desirée: Recuerdo ese momento como un punto de inflexión. Llevaba ya un año emprendiendo y empecé a sentir que lo que estaba construyendo trascendía mi propio nombre. No se trataba solo de gestionar redes sociales, sino de ayudar a otras personas a dar voz a sus proyectos, a contar su historia y mostrar al mundo la esencia de sus marcas.
De esa ilusión nació REDvolution, de ese impulso de crear algo más grande que mi figura personal, algo con lo que otros pudieran identificarse. Así nació la parte de agencia.
Aunque en aquel entonces no imaginaba que también se convertiría en una escuela digital, en realidad esa semilla ya estaba ahí. Desde los inicios, cada vez que diseñaba una estrategia o grababa contenido para mis clientes, terminaba formando parte de sus procesos, enseñándoles, guiándoles… y esa era la parte que más disfrutaba.
Después decidí arriesgarme y comenzar con esta aventura formativa, convirtiéndose en poco tiempo en uno de los pilares fundamentales de mi empresa. Hoy, esa visión inicial se ha materializado: la formación representa ya casi el 50% de lo que es REDvolution, y sin duda, la parte más transformadora.

S.M: Te he visto trabajar, y sé que a veces un pequeño matiz cambia la forma en que una marca es percibida. ¿Recuerdas algún caso en el que un ajuste en el mensaje transformó la comunicación de un proyecto?
D: Sí, sin duda. Recuerdo un proyecto que, además de ser uno de mis favoritos, marcó un antes y un después en mi carrera profesional. Fue con la marca de automoción número uno de Canarias, patrocinadora de los dos grandes equipos del archipiélago.
La conversación pública giraba siempre en torno a la misma pregunta: “Si apoyas a ambos, ¿con cuál vas? Tiene que mojarse” Y precisamente de esa idea nació la campaña #Volkswagensemoja. Creamos una acción en la que los propios equipos internos, desde el importador hasta los concesionarios, se posicionaban de forma divertida y natural entre la Unión Deportiva Las Palmas y el Club Deportivo Tenerife.
Lo que comenzó como una frase coloquial se transformó en una campaña con alma, que logró conectar emocionalmente con la gente. En redes sociales se generó un movimiento enorme, con un crecimiento y alcance que aún hoy sigo recordando con cariño. Pero más allá de los números, lo que realmente me marcó fue el proceso: la grabación, la complicidad del equipo y la energía que se respiraba. Fue un recordatorio de que, a veces, un simple matiz puede transformar por completo la percepción de una marca.
S.M: La parte que más disfrutas es la de enseñar. Diseñas formaciones a medida y ya has acompañado a muchas personas, pero sobretodo a empresas. Pero, ¿qué errores detectas con más frecuencia? ¿Hay algunos miedos que sean comunes?
D: Más que errores, me gusta llamarlos bloqueos creativos o comunicativos. Porque, al final, no se trata de hacerlo mal, sino de no haber encontrado todavía la manera adecuada de expresar lo que se siente o se quiere transmitir.
Uno de los mayores desafíos que observo, sobre todo en emprendedores, es poner en palabras lo que hacen, lo que piensan y lo que sienten. Parece algo sencillo, pero es la barrera que más te puede frenar. Después, cuando logras definir tu mensaje con claridad, todo empieza a fluir: la estrategia, el diseño, los vídeos… Todo cobra sentido. Por eso, en mis formaciones, antes de hablar de herramientas o de estética, trabajamos la intención detrás del mensaje: qué quieres comunicar, a quién y por qué.
En cuanto a los miedos, hay uno muy universal: el miedo a no gustar. Los emprendedores vemos nuestros proyectos como una extensión de nosotros mismos, casi como nuestro propio reflejo. Y claro, cuando algo no funciona o no conecta, lo sentimos como un rechazo personal. En mis formaciones suelo trabajar también esa parte más emocional —más “coach”— porque aprender a separar tu valor personal del resultado de tu proyecto es clave para poder crecer.
Cuando consigues verlo así, todo cambia: las críticas se transforman en oportunidades, y el aprendizaje se vuelve mucho más profundo y genuino.

S.M: Desirée, ya las redes sociales y las plataformas online son parte del día a día de cualquier marca. ¿Cómo se puede mantener coherencia sin perder frescura?
D: Mantener coherencia sin perder frescura parte, precisamente, de tener claridad en el mensaje: saber qué quieres comunicar, a quién y para qué. Puede parecer algo básico, pero en realidad es el punto donde muchas marcas se pierden.
Igual que no te comunicarías del mismo modo con tu abuela que con tu mejor amigo, tampoco puedes hablarle igual a un cliente potencial que a un seguidor nuevo o a un paciente que lleva años contigo. Cuando una marca define bien su estrategia, es decir, sus objetivos, su tono y su propósito, todo empieza a fluir con naturalidad. La coherencia nace de esos pilares, y la frescura se mantiene adaptando los formatos y el lenguaje al entorno digital actual.
Un ejemplo muy claro: una clínica dental con un objetivo precioso: que los niños pierdan el miedo al dentista. Sin embargo, su comunicación se centra en mostrar imágenes frías, técnicas, con herramientas o estructuras metálicas que generan el efecto contrario. Si esa misma clínica apostara por crear vídeos mostrando la experiencia real de los pequeños, contando su “antes y después”, y al propio ortodoncista explicando el proceso de forma amable y cercana, ahí encontraría el equilibrio perfecto: coherencia con su propósito y frescura en su contenido.
En definitiva, la clave está en alinear estrategia y emoción: que tu mensaje sea claro, pero que también respire humanidad.

S.M: Más allá del trabajo, siempre hay referentes o actividades que influyen en la forma de pensar, en las ideas, en los planes de comunicación. ¿Qué te inspira en tu vida personal? ¿Tienes un ritual creativo definido?
D: Lo que más me inspira, sin duda, es la vida misma. Puede sonar abstracto, pero para mí la inspiración nace de lo cotidiano, de las pequeñas historias que suceden a mi alrededor.
Cuando me siento bloqueada con una idea o un proyecto, suelo salir a caminar y observar, escuchar. Me encanta sentarme en una cafetería con mi frappuccino con nata, es mi pequeño ritual personal, y simplemente dejarme llevar por las conversaciones de la gente: cómo se expresan, cómo gesticulan, cómo ponen emoción en lo que cuentan. Parece algo simple, pero en realidad es ahí donde encuentro la esencia de la comunicación. Porque las ideas, al final, son conexiones entre emociones, y no hay nada más emocionante que la vida real.
En cuanto a mi ritual creativo, siempre empiezo conectando conmigo misma. A veces a través de una rutina de skincare, de una sesión de yoga o de mi música favorita. Necesito ese momento para centrar mi energía antes de volcarla en un proyecto.
Después, reviso el recorrido: lo que ya hemos hecho, los logros alcanzados o, si es un nuevo cliente, todo lo que han construido hasta ahora. Incluso releo mis notas de reuniones pasadas, buscando esas emociones que percibí en su historia. Solo cuando vuelvo a conectar con ese sentimiento original, me siento lista para crear.
Creo que ahí está la magia: en volver al origen emocional de cada idea, en recordar por qué la estás creando y para quién.
S.M: Me fascina tu camino como emprendedora. Has pasado por empresas multinacionales, y has trabajado para marcas más pequeñas hasta llegar a tu proyecto propio: Agencia + escuela digital, el combo perfecto. Pero también, supone afrontar retos continuos. ¿Qué ha sido lo más difícil y qué te ha dado más satisfacción en este camino?
D: Sin duda, lo más difícil de emprender ha sido enfrentar los miedos. Ese vértigo constante que acompaña al autónomo, esa incertidumbre que solo quienes vivimos este camino entendemos: los cambios, la inestabilidad, las dudas sobre si realmente el esfuerzo dará frutos. Pero también los miedos más silenciosos, los que nacen de la parte creativa. Mostrar tus ideas al mundo, exponerte, permitir que te vean tal y como eres.
Y por supuesto, no puedo dejar fuera a la sombra que siempre está susurrando a gritos: el síndrome del impostor. Esa voz que intenta hacerme creer que no soy suficiente, que aún me falta. Sigue conmigo, creo que es parte del emprender. Pero he aprendido a bajarle el volumen, a escucharme más a mí que a ese miedo.
Lo más bonito de todo este proceso ha sido el crecimiento personal que ha traído consigo. Emprender me ha permitido conocerme de verdad, construir una relación más empática y amable conmigo misma. He aprendido a transformar mis inseguridades en herramientas de conexión y empatía hacia los demás.
Porque al final, de eso va todo esto: de usar tus heridas y tus aprendizajes para ayudar a otros a brillar con más fuerza. Esa es, sin duda, la mayor satisfacción que me ha dado este camino.

S.M: Hablando de emprendimiento y de evolución, estás ahora mismo inmersa en uno de los proyectos mas ambiciosos como Embajadora oficial de Canva España. Tanto es así, que organizas el primer evento de Canva en Canarias, tu tierra. Habrá creatividad, formación, buen rollo… Cuéntamelo todo.
D: Sí, Estíbaliz, este proyecto es mi mayor ilusión, mi gran reto y, sin duda, mi “bebé” de 2025.
El próximo 26 de noviembre, en la Cámara de Comercio de Gran Canaria, verá la luz el primer evento oficial de Canva en Canarias, y no puedo estar más feliz de que suceda en mi tierra.
Será un encuentro cargado de creatividad, innovación y, sobre todo, mucha comunicación, ese eje que siempre considero el corazón de cualquier proyecto. Está pensado para pymes y emprendedores, con un propósito muy claro: acercar Canva de una forma diferente.
Porque todos asociamos la herramienta con diseños para presentaciones, pero Canva es mucho más que eso. Puede convertirse en tu compañero de diseño, ayudarte a definir el tono de voz de tu marca, a adaptarte visualmente al universo de las plantillas y, por supuesto, a planificar tu año empresarial de manera estratégica y visual.
Va a ser un evento creativo, inspirador y con mucho “buen rollo canario”. Y mi deseo es que cada persona que salga de allí lo haga con algo muy claro: qué quiere comunicar y cómo hacerlo con autenticidad.

S.M: Entonces, Canva es una herramienta creativa, pero no solo para diseñadores y creativos, sino también para empresas. ¿Qué uso le ves tu para el mundo empresarial?
D: En mi caso, hablo desde la experiencia personal de cómo lo utilizamos en REDvolution, y puedo decir que Canva se ha convertido en nuestro aliado perfecto. No solo lo usamos para diseñar o crear contenido, sino también para gestionar y planificar todo el ecosistema interno de la empresa.
Por ejemplo, hay una parte que siempre me ha gustado menos: la parte financiera. Antes, trabajar con hojas de cálculo en Excel era todo un reto; tenías que memorizar fórmulas y estructuras. Ahora, gracias a la inteligencia artificial de Canva, puedo hacerlo de forma mucho más intuitiva, simplemente escribiendo lo que necesito en lenguaje natural. Es ideal para quienes, como yo, somos más de letras que de números.
También lo utilizamos para planificar nuestras campañas anuales, desde las de navidad hasta la vuelta al cole. Canva nos permite tenerlo todo visualmente organizado, lo cual facilita muchísimo la gestión con el equipo y los clientes.
Y, por supuesto, en el proceso creativo es donde más brilla. Dentro de nuestra escuela digital, en Skool, realizamos sesiones que llamamos “CanvaStorming”, una especie de brainstorming visual donde usamos la pizarra colaborativa para soltar ideas, construir conceptos y visualizar estrategias en tiempo real. Es dinámico, visual y muy inspirador.
En definitiva, Canva no es solo una herramienta para diseñar, sino una plataforma que transforma la manera en que las empresas piensan, planifican y comunican.
S.M: Un consejo esencial si alguien quiere comenzar a trabajar en su marca personal o en la comunicación de su empresa, ¿qué primer paso le recomendarías dar?
D: Antes de diseñar, publicar o vender, pregúntate sin piedad. El método socrático creativo que usamos en REDvolution parte de encadenar preguntas hasta llegar al hueso del mensaje:
¿Qué quiero comunicar de verdad? ¿Por qué esto importa (propósito y valor)? ¿A quién le hablo (segmento y dolor real)? ¿Para qué le hablo (objetivo medible)? ¿Cómo lo digo (tono, formato y canal)?
Con esas respuestas, puedes armar:
Elevator pitch de 2–3 líneas (claridad total).
Mapa de audiencia (problema, deseo, fricción).
Guía de voz de una página (do’s & don’ts + ejemplos).
Cuando te haces las preguntas correctas, el resto rueda: estrategia, creatividades y calendario. Primero entiéndete, luego, comunica con intención.

S.M: Por último, me encantará saber ¿qué es lo más que te gusta de Slocum Magazine?
D: Lo que más me gusta de Slocum Magazine, Estíbaliz, es que tienen muy claro qué comunican y a quién se dirigen. He leído varios de sus artículos y me encanta cómo logran mantener una coherencia impecable, incluso cuando los textos provienen de diferentes redactores.
Su forma de abordar la comunicación desde una perspectiva sofisticada y aspiracional me parece muy inspiradora. Hay una narrativa cuidada, elegante y coherente, que conecta con un público que valora el detalle, la estética y las historias bien contadas.
Creo que Slocum Magazine encaja perfectamente con ese estilo de vida en el que la comunicación, el diseño y la sensibilidad por lo visual se unen. Es una revista con alma, y eso, en los tiempos que corren, es algo que se nota y se agradece.
Conoce mejor a Desirée aquí.
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Estíbaliz Cazorla es especialista en comunicación estratégica e identidad verbal para marcas. Fundadora de Mirar para Crear. Más aquí
