ENTREVISTA A LAURA POLO, PSICÓLOGA Y AUTORA DE ‘LO QUE SE PERMITE, SE REPITE’

«Si no sanas tu pasado, estás condenada a repetirlo». ¿Por qué terminamos siempre en el mismo tipo de relación? ¿Es posible romper con los patrones que nos causan malestar? Lo que se permite se repite, una guía esencial para entender tu diálogo interno, cultivar el amor propio y aprender a poner límites.

Por Estíbaliz Cazorla


Laura Polo nos invita a hacer algo revolucionario: detenernos. Con un enfoque integrador que avala su cercanía, Laura acaba de lanzar al mercado Lo que se permite se repite (Vergara), una obra que ya se perfila como el manual de cabecera para quienes buscan acabar, de una vez por todas, con los ciclos tóxicos.

La realidad es mucho más profunda, según Laura, la repetición es un mecanismo que puede darnos alas o arrastrarnos a una espiral de desgaste. La clave está en la consciencia. En esta conversación exclusiva para Slocum Magazine, me adentro con ella en la arquitectura de nuestro diálogo interno y descubrimos por qué el respeto hacia uno mismo es la única frontera infranqueable para construir una vida plena.

Si alguna vez has sentido que tu pasado tiene demasiado peso en tu presente, esta entrevista es el primer paso para cambiar tu narrativa personal.

Slocum Magazine: Laura, solemos pensar en la rutina y la repetición como la base del aprendizaje y la maestría. Repetimos para memorizar, para crear hábitos y para sentirnos seguros. Sin embargo, esa misma inercia puede ser la que nos mantenga anclados a situaciones que nos restan vitalidad. En tu libro explicas que la repetición es un arma de doble filo, ¿cómo podemos identificar ese momento exacto en el que un hábito que nació para protegernos en la infancia se convierte en una espiral tóxica en nuestra vida adulta?

Laura: La repetición deja de ayudarnos cuando empieza a robarnos energía en lugar de dárnosla. Un hábito que nos protegía de niños, como callar para evitar conflictos o complacer para que nos quieran, se vuelve tóxico cuando seguimos repitiéndolo aunque nos haga sentir vacíos, frustrados o ansiosos. La señal no siempre es un momento concreto, sino una sensación constante de estancamiento y desconexión de nosotros mismos. Por eso es tan importante escuchar nuestro cuerpo y nuestras emociones, prestarle atención a lo que sentimos, porque ellas nos muestran si un patrón nos protege o nos limita.

S.M: El título de tu libro, Lo que se permite se repite, lanza un mensaje de responsabilidad individual muy potente. Pero en la práctica sabemos que muchas veces ese «permitir» ocurre en un plano totalmente inconsciente, casi automático. Desde tu enfoque integrador, ¿qué papel juegan nuestras heridas del pasado en esa «autorización silenciosa» que le damos a las dinámicas sin darnos cuenta?

Laura: Lo que aprendimos en nuestra infancia sobre qué era aceptable y qué no, ya sea porque nos ignoraban, nos invalidaban o nos exigían demasiado, sigue marcando la forma en que nos relacionamos en la vida adulta. Cuando éramos niños, nuestras formas de expresarnos y poner límites dependían completamente de cómo nos respondían los adultos: si nos escuchaban, nos tenían en cuenta o nos hacían sentir que nuestra voz no importaba.

Esa enseñanza implícita queda grabada en nuestro cerebro, que tiende a repetir lo que le resulta familiar, aunque nos limite o nos haga daño, porque cualquier cambio puede generar incomodidad o incertidumbre. Así, muchas veces seguimos dando permiso a dinámicas de manera automática, guiados por el miedo al rechazo o a generar conflicto, sin ser conscientes de que estamos replicando patrones que aprendimos en la infancia.

S.M: Laura, creo que las palabras que elegimos construyen nuestra realidad. Tú pones el foco en el diálogo interno como el motor del amor propio, sugiriendo que somos, en gran medida, la historia que nos contamos sobre nosotros mismos. Dime, ¿cuáles son esas palabras o frases que actúan como red flag o “bandera roja», que solemos decirnos y que actúan como el pegamento de esos ciclos que nos urge romper?

Laura: Siempre explico que no es lo que pasa, sino lo que nos decimos sobre lo que pasa. Nuestro diálogo interno tiene un poder enorme porque está directamente ligado a las creencias que tenemos sobre nosotros mismos. El problema es que estamos tan acostumbrados a esa forma de hablarnos que muchas veces ni siquiera somos conscientes de ella.

Las “banderas rojas” suelen aparecer de maneras sutiles y normalizadas: “siempre me pasa lo mismo”, “no voy a ser capaz”, “ya sabía que esto iba a salir mal”, “mejor no digo nada”, “seguro que molesto”, “seguro me van a rechazar”, “no sirvo para esto”, “tengo que hacerlo perfecto” o “esto no es para mí”. Son frases que reflejan miedo, duda o autoexigencia, que van minando la confianza, reforzando la crítica interna, condicionando nuestras decisiones y, muchas veces, desencadenando nuestro autosabotaje sin que nos demos cuenta.

Aprender a detectar ese lenguaje interno es clave, porque ahí es donde empieza el verdadero cambio.

S.M: Afirmas que construir una vida plena depende solamente de nosotros. Es una idea que otorga una libertad inmensa, pero puede verse también como una carga de autoexigencia, ¿no? Supongo que depende de la persona. ¿Cómo podemos abrazar esa responsabilidad personal sobre nuestra felicidad sin que se transforme en una nueva fuente de culpa cuando tropezamos o recaemos en un ciclo antiguo?

Laura: Construir una vida plena depende de nosotros, pero no significa que podamos controlar todo lo que nos pasa. La libertad que ofrece esta idea viene de cómo gestionamos lo que nos ocurre y cómo respondemos a ello, y no de evitar los errores o las recaídas. Yo siempre digo que el retroceso es parte del proceso, porque muchas veces tenemos que ir hacia atrás para poder avanzar de verdad. Es como aquellos cochecitos que arrastrábamos de pequeños: muchas veces les dabas un impulso hacia atrás para que luego pudieran correr hacia delante. Tropezar o repetir viejos patrones no nos define, sino que nos muestra dónde podemos aprender y cómo podemos cuidarnos mejor. Observar nuestros ciclos sin juzgarnos y aceptar lo que aún no podemos cambiar convierte la responsabilidad en una herramienta de crecimiento, y al final, siempre estamos aprendiendo.

S.M: A menudo llegamos a terapia cuando el ciclo ya se ha repetido varias veces y el desgaste es evidente. Sin embargo, tú propones algo que me encanta, herramientas para detectar estas dinámicas incluso antes de que lleguen a cristalizarse. Laura, ¿qué señales tempranas deberían hacernos saltar las alarmas de que estamos a punto de entrar en un bucle?

Laura: Lo primero para detectar las señales es conocerse a uno mismo. Si no te conoces, no entiendes lo que te está pasando, por eso es tan importante. Muchas veces no ponemos límites porque no sabemos qué necesitamos. Por eso, mi libro principalmente trata de que te conozcas.

Aunque, si hablamos de las señales tempranas que nos alertan de que estamos entrando en un patrón que se repite, suelen aparecer como malestar constante sin saber muy bien por qué, tensiones o incomodidad en relaciones o situaciones que antes manejábamos con naturalidad, pensamientos automáticos negativos, sensación de ansiedad o irritabilidad, o actuar de forma defensiva. Reconocer estas señales nos permite parar a tiempo, reflexionar sobre lo que necesitamos y decidir cómo actuar de manera consciente antes de que el patrón se consolide.

S.M: Como divulgadora con una comunidad de miles de seguidores, eres testigo de cómo el lenguaje de la psicología ha saltado de la consulta a las redes sociales. Términos como «tóxico» o «narcisista» forman parte ya del vocabulario cotidiano. ¿Crees que esta sobreinformación nos está haciendo más conscientes y libres, o corremos el riesgo de simplificar demasiado la complejidad de las relaciones humanas?

Laura: Es cierto que las redes han acercado muchos conceptos de psicología a la vida cotidiana, y eso puede ser positivo porque nos hace más conscientes de nuestras emociones y relaciones. Sin embargo, también existe el riesgo de simplificar demasiado la complejidad de las relaciones humanas. Por ejemplo, muchas personas usan la palabra apego como si fuera sinónimo de dependencia emocional, cuando en realidad el apego se refiere al vínculo que establecemos con otros. De manera similar, no todas las personas que nos rechazan o que no están disponibles emocionalmente son narcisistas; atribuirles este término de forma automática puede confundirnos más que ayudarnos.

S.M: Por último, me encantará saber, ¿qué es lo que más te gusta de Slocum Magazine?

Laura: Lo que más me gusta de Slocum Magazine es que combina información de calidad con un lenguaje cercano y accesible, lo que permite que temas complejos, como la psicología y el bienestar, lleguen a muchas personas de manera comprensible y práctica. También valoro mucho su enfoque diverso y creativo, que inspira a los lectores a reflexionar y a aprender sobre sí mismos y sobre el mundo que les rodea, sin perder el estilo fresco que caracteriza a la revista.

Después de esta conversación con Laura, me queda una certeza incómoda pero liberadora: no estamos rotos, estamos programados. La repetición no es una maldición del destino, sino un mecanismo de supervivencia que aprendimos cuando el mundo nos quedaba grande y necesitábamos, por encima de todo, ser aceptados.

El problema surge cuando el «traje» que nos protegía en la infancia nos aprieta en la vida adulta, cortándonos la respiración y la vitalidad. Por eso «lo que se permite, se repite» no es una sentencia de culpa, sino como un llamado a la soberanía personal. Romper el bucle no requiere de un acto heroico, sino de algo mucho más sutil y poderoso: cambiar el tono de nuestra voz interna. Si dejas de tratarte como tu peor juez y empiezas a escucharte como tu mejor aliado, el patrón tóxico pierde su pegamento.

Dejas de preguntarte «¿por qué me pasa esto?» para preguntarte «¿para qué lo permito?». Laura Polo no solo ofrece respuestas, sino el mapa detallado para que tu pasado deje de ser un ancla y se convierta en el impulso necesario para avanzar. Te dejo todo el universo de Laura, aquí. 

Y como sé que estás deseando leer Lo que se permite, se repite, te lo dejo aquí.

Estíbaliz Cazorla es especialista en comunicación estratégica e identidad verbal para marcas. Fundadora de Mirar para Crear. Más aquí.

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