Te explicamos en qué consiste esta profesión y de qué se diferencia con otros profesionales de la salud.
Por David Ruiz Díaz
A través de este articulo, el psicólogo de trayectoria reconocida David Ruiz Díaz, nos explica en qué consiste la profesión del psicoterapeuta y de qué se diferencia con otros profesionales de la salud.
Primero: vamos a ver la diferencia entre psicoterapeuta y terapeuta.
Desmenucemos la palabra psicoterapeuta en primer lugar. Psicoterapeuta es un profesional de la psicología, es decir, que realizado la carrera universitaria de psicología. Además de esto, este profesional se dedica a la salud mental, mediante un formato de terapia. Solo con esto ya se puede considerar a alguien como psicoterapeuta.
Existen terapeutas por si solos, en este caso no han hecho la carrera universitaria, pero si se dedican a dar terapia, esto es posible, ya que pueden perfectamente realizar cursos, postgrados y/o masters donde aprendan habilidades y recursos para desenvolver esta profesión.
Hay que decir que hay discrepancia por parte de algunos psicólogos que no ven con buenos ojos que profesionales que no han hecho la carrera universitaria, se dediquen a dar terapia. Pues bien, en mi humilde opinión, pienso que hay terapeutas mejor preparados que psicoterapeutas ya que hay factores más importantes que el simple hecho de conocer conceptos teóricos, la mayoría de ellos inservibles.
Experiencia personal: en mi caso, soy psicólogo, y si os soy sincero. de la carrera me acuerdo de 4 cosas y de esas 4, el 80% son vivencias con los amigos, amigas y compañeros y compañeras que conocí. Es decir, la carrera por sí misma no te prepara para el mundo profesional de la psicología. Si que la recomiendo evidentemente, pero no es más que la entrada a un mundo muy rico y que requiere una formación de por vida. Donde más aprendí fue en las prácticas, es decir, con el contacto humano, no leyendo apuntes y haciendo exámenes. Sin embargo, los cursos, postgrados y/o masters sí que preparan a la persona al rol de terapeuta (unos más que otros, claro está).
¿Recomiendo estudiar psicología? Rotundamente sí, más a allá que sea la temática que más me gusta, es una experiencia de 4 años muy bonita donde cualquier persona, tenga vocación o no, aprenderá mucho tanto de las personas como de sí mismo. Es por ello que a todo terapeuta le aconsejaría estudiar la carrera, y si no es toda, sí aquellas asignaturas de peso, como puede ser Clínica, Evaluación, Psicofarmacología, Psicología evolutiva, entre otras al gusto de cada persona.
Si se pudiera dividir en un porcentaje el éxito terapéutico diría que entre un 20 y 30% influyen los conocimientos teóricos a la hora de ayudar al paciente en su bienestar. Es importante conocer los diferentes trastornos del DSM-5, también el crecimiento psicomotor de las personas, que herramientas permiten medir diferentes rasgos… pero sin un buen vínculo terapéutico, el resto carece de sentido.
Que el paciente se sienta en confianza es prácticamente el 50% o más del éxito, y esto no se enseña en la carrera. El vínculo entre paciente-psicólogo es un arte desde mi punto de vista, es algo muy bonito y cuando uno lo experimenta (ya sea como paciente o profesional) se da cuenta que es una relación especial.
Tomando una vista perspectiva, no deja de ser el encuentro de dos personas desconocidas, donde una le demanda a la otra una necesidad y la otra parte le apoya y le ayuda a satisfacerla, y el cómo brinda esta ayuda el profesional es muy importante.

Hablamos ahora de las herramientas de un buen psicoterapeuta. Como ya he dicho, el vínculo terapéutico es lo más importante en sesión, y para realizar este apego es importante que el profesional reúna ciertas características que son:
Escucha activa: lo principal es poner las orejas, si el profesional está pensando que va a cenar cuando tiene el paciente delante poco vínculo se va poder hacer. Estar atentos y escuchar con atención para recoger todo tipo de información (tanto verbal como no verbal) y no solo esto, sino hacer saber al paciente que estamos interesados con lo que nos dice, es decir, asentir. Se puede asentir de muchas maneras, cada uno como le guste asentir, lo importante es que el paciente se sienta escuchado.
Ser un espejo: Después de recibir la información por parte del paciente, hay que realizar una devolución, pero no repetir como un loro, sino devolver de forma clara y concisa, para que el paciente se sienta escuchado y también tome conciencia de aquello que acaba de soltar, ya que a veces se habla de forma automática.
Nada de aconsejar: devolver no es aconsejar, ni tampoco opinar. Un buen profesional de la salud mental no juzga, no dice que es lo mejor ni lo peor, nada de eso. El paciente ya escucha juicios y consejos en su día a día de amigos, familiares, compañeros y de él mismo, con lo que en sesión todo eso sobra, se está para clarificar la visión del paciente y facilitarle su toma de decisiones. Si que se puede hacer ver al paciente que consecuencias tendrá una acción u otra, pero el paciente es quien elije, y el profesional siempre apoyará esa acción, ya que se está para eso.
Venir trabajado: con esto me refiero a que el profesional haya sido paciente, que haya pasado por lo que sus pacientes pasarán. Esto es porque absolutamente todos los seres humanos de este planeta, han tenido, tienen y tendrán heridas emocionales, y éstas son la base de todo tipo de síntomas, roles y formas de ser que existen, con lo cual, el futuro psicoterapeuta por supuesto que tendrá sus heridas, y cuando se las trabaje y cicatricen, entonces en sesión será mucho más fácil que el profesional no proyecte, transfiera, juzgue o aconseje a sus pacientes.
Con estas herramientas, que representan a la base principal de un psicoterapeuta, el vínculo terapéutico será más fácil, lo que ayudará al bienestar de la persona.
Para finalizar este punto, hablamos acerca de que rama de la psicología es mejor. Según la ciencia, para la amplia mayoría de casos es Cognitivo-Conductual, hasta ahí bien, lo que pasa es que el alto nivel de recaídas que el paciente tendrá suele ser alto, ya que no atiende a lo que es la causa original del problema, solo atiende a los síntomas más notorios (todo esto siendo muy reduccionista por mi parte, pero es para que se entienda mejor). Lo que, a la larga, el paciente tendrá que volver a recurrir a un profesional.
En mi opinión no hay mejor rama de la psicología, todas quieren lo mismo, que es el bienestar del paciente.
Habiendo vínculo terapéutico da un poco igual de que rama y estilo terapéutico tenga el profesional, lo importante es que el psicoterapeuta encuentre su propio estilo y se sienta cómodo y crea en lo que hace, ya que esta parte también es muy importante.
En mi caso combino tanto Cognitivo-Conductual como Gestalt, y dependiendo de la demanda del paciente me inclino hacia una u otra, este es mi estilo y creo en el.

Diferencias entre los psicoterapeutas y otros profesionales de la salud: muchas personas a día de hoy piensan que un psicoterapeuta es como un médico, alguien que te da la fórmula mágica para curar tu problema. Pues bien, no es nada de eso, aunque bien es cierto que algunos psicoterapeutas ofrecen esa fórmula mágica (spoiler: no existen fórmulas mágicas). Es por ello que, en este punto, de forma muy simple, intentaré resolver la diferencias entre todos los profesionales de la salud.
Un médico es un profesional de la salud, que, con respecto a la salud mental, tiene conocimientos, pero muy simples. Con lo que o recetará pastillas si observa que el caso es simple o derivará al psiquiatra.
Un psiquiatra es un médico que se ha especializado en salud mental, cuyas herramientas se fundamentan en los fármacos. Los fármacos sirven para estabilizar a la persona, sin embargo, no sana las heridas emocionales que pueda tener la persona, lo que a la larga, el paciente no llega a resolver su conflicto interno. En trastornos como esquizofrenia, depresión crónica, bipolaridad… sí es necesaria esta estabilización para que el paciente tome ligeramente las riendas de su vida, pero a largo plazo es recomendable psicoterapia.
Voy a mencionar también a los coach, ya que también participan a la hora de ayudar a personas a mejorar su estado mental. Un coach, básicamente como su nombre indica, es un entrenador, alguien que motiva a la persona, que sacará a relucir sus mejores facultades para salir de la situación en la que se encuentre. Este modo de ayuda no deja de ser algo a corto plazo, descuidando el problema principal y sin tener en cuenta la persona en sí.
Como ya me mencionado, las recetas mágicas no existen en la salud mental, cada persona tiene su propio ritmo y proceso.
David Ruiz Díaz es psicólogo colegiado M-34873
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