Javier Santiago es un profesional de recursos humanos tanto en empresa como en consultoría, con más de 25 años de experiencia a sus espaldas. Entrevista en exclusiva para Slocum.
Por Nacho Figueroa
Licenciado en Psicología, Javier Santiago ha tenido la oportunidad de diseñar e impartir, tanto en España como Latinoamérica, programas relacionados con la gestión de equipos, liderazgo, habilidades comunicativas, etc. en diversos sectores como el hotelero, automoción, farmacéutico y telecomunicaciones. Se trata de uno de los profesionales más valorados, en España en la actualidad, en su ámbito.
—SLOCUM: La Licenciatura en Psicología, ahora Grado, siempre ha sido una formación universitaria que ha tenido salidas profesionales muy abundantes. ¿A qué te quisiste enfocar al inicio de tu carrera?
—JAVIER SANTIAGO: Cuando comienzas, eres muy joven e inexperto. No sabes prácticamente de nada. A mí me gustaba el deporte, en particular el fútbol, y pensé en realizar un Máster en Psicología deportiva. Terminó siendo un tema que se puso bastante de moda, así que quién sabe, igual no me hubiera ido mal. Después, en el mundo empresarial entendí que Recursos Humanos era mi lugar donde conjugar mi formación, mis capacidades, e incluso mi personalidad.
—S: Ahora, tras 25 años de experiencia profesional te dedicas a la consultoría en gestión de equipos, liderazgo… ¿Qué tiene que tener un líder para considerarse como tal, ya no sólo por él, sino por los demás?
—J: Muchas cosas. Algunas vienen de cuna, pero otras se pueden desarrollar, y ahí entramos los consultores. Yo siempre las condenso en tres súper habilidades de la inteligencia emocional: empatía, asertividad y ser camaleónico. Curiosamente, casi nadie suele conocer las definiciones correctas y completas respecto a empatía y asertividad. Aunque son palabras que se usan, no siempre de forma correcta, a diario. Pero lo fascinante es que, como cada uno somos de nuestro padre y de nuestra madre, únicos, sin la adaptación a las personas y circunstancias de los líderes camaleónicos, las dos primeras cualidades no terminarían de ser eficientes.

—S: La gestión de equipos siempre ha sido una tarea difícil que no todo el mundo sabe desempeñar. Dentro de tu visión como experto, ¿piensas que un líder-jefe “nace” o “se hace”?
—J: Ambos. Hay ciertas cualidades y rasgos de personalidad innatos. Pero todo se puede y se debe trabajar. Nadie es perfecto. Y si alguien lo pensara, su falta de humildad, sería solo el comienzo de lo que debería empezar a mejorar.
—S: Los recursos humanos, tu área de especialización, son a parecer de muchos el activo más valioso en cualquier empresa. ¿Piensas que esta afirmación es cierta o, por el contrario, hay algo más preciado que el equipo humano en una empresa?
—J: Todavía no he conocido una empresa que funcione sin seres humanos. Quizás la Inteligencia Artificial termine cambiando eso. Mientras tanto, el capital humano es el valor diferencial. Y, por suerte, ante mismos conocimientos, y cocientes intelectuales, ya se ha demostrado que la gestión de emociones tiene su espacio, y que este cada vez es más relevante para el éxito de una Organización empresarial.

—S: Ya no sólo enfocas tus programas y formaciones en algo estrictamente profesional, sino también personal que ayudan a los individuos a ejercer su trabajo de una manera plena. Cuéntanos más sobre esto.
—J: Es que es indivisible. No podemos disociar nuestra inteligencia emocional entre: cómo soy en mi vida privada y como me comporto en mi vida profesional. Por tanto, cuando se trabaja la parte emocional, que cada vez es más importante en la formación de directivos y profesionales con equipos a cargo, terminamos trabajando situaciones que son perfectamente aplicables en las relaciones personales. Ejemplificándolo, es mucho más eficiente explicar a los profesionales conceptos como la empatía, asertividad, tolerancia a la frustración, motivación, etc. poniendo como ejemplos, valga la redundancia, situaciones de la vida cotidiana.
—S: Aprovechando que hace unos días fue el Día de la Salud Mental, y que es realmente algo que preocupa a la sociedad del siglo XXI, ¿piensas que las empresas, y más los departamentos de recursos humanos, deben poner la visión en esta problemática?
—J: Solo en parte. Para eso existen los profesionales adecuados. Y es entrar en un terreno muy personal. Lo que sí tienen que vigilar los departamentos de recursos humanos es la conciliación vida familiar o personal con la profesional. Y, un buen líder, si realiza su trabajo de seguimiento de sus colaboradores de forma continua y eficiente, será capaz de identificar si alguno de sus empleados está desarrollando, o se encuentra al límite, de alguna patología. En ese caso, debería animarle a que solicite asistencia profesional, no ejercer de psicólogo, que evidentemente no es su función.

—S: Por último, un mensaje para los lectores de Slocum.
—J: Muchas gracias primero a Slocum, por interesarse por la actividad que realizamos los profesionales que nos dedicamos a estos temas comentados en la entrevista.
A los lectores: cuando tengáis un programa formativo en vuestra actividad, buscar la transferencia a vuestra vida real. Evitar el “efecto gaseosa”: la gente sale a veces hiper motivada de las formaciones, pero la vuelta a la realidad, provoca que rápidamente se olviden, y continúen trabajando de la misma forma. Aunque los departamentos de formación de las grandes multinacionales, y los profesionales que, como yo, nos dedicamos a este tipo de formaciones, siempre incidimos en ello, y es nuestra gran preocupación. Lo cierto es que, en último término, cada cual es maduro profesionalmente para ocuparse de su propio desarrollo. Por lo que, los planes de acción de continuidad de las formaciones son algo que, cada asistente y sus responsables directos, deben vigilar.
Créditos fotografías: Carmela García
