Alfred Nobel prohibió expresamente que el célebre premio que lleva su nombre se concediese a los matemáticos.
Por Nacho Figueroa
El Premio Nobel es un galardón internacional que se otorga anualmente en reconocimiento a personas o instituciones que hayan llevado a cabo alguna investigación o descubrimiento, o hecho alguna contribución notable para la humanidad.
Los campos que se premian actualmente son Física, Química –ambos decididos por la Real Academia de las Ciencias de Suecia–, Fisiología o Medicina –por el Instituto Karolinska de Suecia–, Literatura –por la Academia Sueca–, Paz –por el Comité Nobel Noruego del Parlamento de Noruega–, Ciencias Económicas –por el Banco de Suecia–, y el Premio Turing (ciencias de la computación) –otorgado por la Asociación para la Maquinaria Computacional–.
El único premio de entre los originales que ha sufrido modificaciones ha sido el Nobel de Economía, que desde 1995 se acordó englobara a todas las ciencias sociales, abriendo así el Premio Nobel a otras disciplinas como las Ciencias Políticas, la Psicología, o la Sociología.
Los estatutos de la Fundación Nobel establecieron en sus inicios que a cada laureado se le galardonaría con una medalla de oro, un diploma y una suma de dinero –este último, dependiendo de las ganancias de la Fundación, aunque se pretende que el premiado no tenga preocupaciones económicas, para así poder desarrollar de una manera óptima sus trabajos futuros–. Además, el Premio Nobel solo puede ser compartido como mucho por tres personas –entre los que se divide el premio–, y no puede ser póstumo a no ser que el ganador haya sido nombrado antes de su muerte.
Alfred Nobel fue el creador de estos premios, que se instauraron como su última voluntad al sentirse culpable por haber inventado la dinamita que, aunque su principal mercado fue la minería, fue utilizada también en la guerra.
La primera ceremonia de entrega de los Premios Nobel se realizó en 1901, y desde entonces, se celebra en la Sala de Conciertos de Estocolmo, seguida de un banquete en el Ayuntamiento de la ciudad cada 10 de diciembre –coincidiendo con la fecha en la que Alfred Nobel falleció–. El único premio que no se entrega en este lugar es el Nobel de la Paz, que se realiza en Oslo (Noruega), ya que lo entrega el propio parlamento.
Como anécdota, se puede añadir que la investigadora Marie Curie, científica muy destacada, fue la primera mujer en ganar un Premio Nobel y, además, la primera en hacerlo en dos campos diferentes. El primero, Nobel de Física en 1903 por realizar las primeras investigaciones sobre la radiación; y el segundo, Nobel de Química en 1911 por el aislamiento del radio y el polonio.
Entre los premios Nobel hay una ausencia muy notable: ¿qué pasa con el galardón para las Matemáticas –que actualmente es el Premio Abel y la Medalla Fields–? Resulta que cuando Alfred Nobel preguntó a sus asesores quién podría ser premiado al Nobel de Matemáticas, le respondieron que probablemente lo consiguiera el matemático sueco Gösta Mittang Leffer, a lo que Nobel dijo tajante “No habrá premio de Matemáticas”.
Al parecer, la novia del honorable Alfred Nobel, le engañó con el mencionado matemático. Según se cuenta, la venganza fue dejar escrito en su testamento el veto al Nobel de Matemáticas. Aunque en numerosas ocasiones se ha negado esta historia, tras ciertos hallazgos de correspondencia y documentación de la época se tiende a pensar que la causa de la ausencia de las ciencias exactas en los premios se debe a un asunto sentimental. La razón de las matemáticas no ha podido con la pasión de los sentimientos.
Hay siempre algo de locura en el amor;
pero siempre hay algo de razón en la locura.
-FRIEDRICH NIETZSCHE-
