Silenciosos, impredecibles, fascinantes. Los gatos viven junto a nosotros desde hace miles de años, pero siguen siendo en parte un misterio.
Por Valentina Cicconelli
Viven junto a nosotros desde hace miles de años, pero siguen en parte envueltos en el misterio. Los vemos descansar plácidamente en el sofá y, al primer ruido sospechoso, los vemos transformarse en ágiles cazadores. Así son los gatos: criaturas elegantes e indescifrables, capaces de sorprendernos justo cuando creíamos haberlos comprendido del todo.
Sin embargo, detrás de su mirada enigmática y su aparente desinterés por el mundo que les rodea, se esconde un universo de comportamientos, adaptaciones y rasgos genéticos realmente sorprendentes. Algunos los conocemos, otros los damos por sentado. Otros… simplemente nunca los esperaríamos.
Desde su capacidad para caer desde grandes alturas hasta la curiosa forma en que caminan, desde sus preferencias en cuanto a las patas hasta el motivo por el que ignoran por completo los dulces, aquí tienes un viaje entre la ciencia y la curiosidad para descubrir al gato como (quizás) nunca lo has visto.
Quienes tienen un gato en casa lo saben: estos animales son una mezcla de misterio, elegancia e imprevisibilidad. Pero, ¿qué sabemos realmente de su comportamiento, sus características físicas y las peculiaridades evolutivas que los hacen únicos en el reino animal?

Quizás nunca te hayas fijado, pero la forma de caminar de un gato es bastante inusual. Al igual que los camellos y las jirafas, los gatos también mueven primero las dos patas del mismo lado y luego las del otro. Este tipo de andar, llamado «lateral», les confiere mayor estabilidad y fluidez a sus movimientos, lo que contribuye a su legendaria elegancia y silencio.
Los gatos también tienen una pata preferida, o mejor dicho, una pata dominante. Los estudios demuestran que los machos tienden a usar más la pata izquierda, mientras que las hembras prefieren la derecha. Una lateralización similar a la humana, que también podría influir en su forma de jugar y cazar.

Los gatos son depredadores natos, pero su sistema visual está especializado en detectar movimientos rápidos. Si algo se mueve lentamente, es probable que simplemente no lo noten. Una adaptación perfecta para capturar presas rápidas, pero que los hace menos sensibles, por ejemplo, a un objeto que se desliza lentamente por el suelo.
No todos los gatos odian el agua. Algunas razas, como el turco van, son incluso excelentes nadadores y les encanta sumergirse. Una pasión que parece ir en contra del cliché del gato «hidrofóbico», pero que tiene una explicación genética y conductual: en algunas zonas geográficas, el agua era un recurso necesario también para los felinos.

Si tu gato ignora por completo un pastel o una galleta, no te ofendas: no es cuestión de gustos, sino de biología. Los gatos no tienen receptores para percibir el sabor dulce. Su dieta estrictamente carnívora nunca ha requerido su evolución.
Cuando un gato te frota la cabeza, no solo busca mimos: también te está marcando. Sí, has leído bien. En la zona del hocico hay glándulas odoríferas que liberan feromonas. Al hacerlo, te incluyen simbólicamente en su «territorio seguro».

Todo el mundo conoce la leyenda de que los gatos siempre caen de pie. Pues bien, es casi cierta. Gracias a la flexibilidad de su columna vertebral y a la ausencia de una clavícula rígida, son capaces de girar el cuerpo en el aire y aterrizar sobre sus patas. Se trata de un reflejo automático, conocido como «reflejo de enderezamiento», que se desarrolla ya en las primeras semanas de vida.
Parece imposible, pero muchos gatos han sobrevivido a caídas desde pisos muy altos, incluso desde rascacielos. Su cuerpo se expande para crear resistencia al aire y frenar la caída. Obviamente, no son inmunes a los daños, pero las estadísticas confirman que las probabilidades de supervivencia son muy altas.

El bobtail japonés es una raza histórica con una cola corta y rizada. En Japón se considera un amuleto de la suerte y a menudo aparece representado en los famosos «maneki-neko», los gatitos que saludan en las tiendas. Su cola no es el resultado de un traumatismo, sino de un gen dominante.
La raza Scottish Fold, famosa también por celebridades como Taylor Swift, tiene las orejas dobladas hacia delante debido a una mutación genética que también afecta al cartílago articular. Desgraciadamente, esto conlleva un mayor riesgo de problemas óseos y articulares, hasta tal punto que en algunos países se está debatiendo si prohibir su reproducción.

El gato, con su comportamiento extraño e impredecible, sigue escapando a cualquier definición definitiva. Es un animal que parece distante, pero nos observa más de lo que imaginamos y a menudo nos demuestra su amor y amistad, a pesar de los lugares comunes que muchas veces lo tachan de alejado e insensible al cariño. Y quizá sea precisamente esa su magia: un compañero doméstico que aún conserva algo salvaje, antiguo, misterioso.
Ahora que conoces algunos detalles más, intenta observarlo con otros ojos. Su forma de moverse, de elegir la pata con la que tocar un objeto o de ignorar tu postre favorito: todo cuenta una historia evolutiva precisa, refinada y fascinante.
