ENTREVISTA A MIQUEL PINO, MENTOR DE EMPRESARIOS Y AUTOR DE ‘NUNCA DIGAS A MI NO ME VA A PASAR’

Economista, experto financiero y mentor que ayuda empresarios a pensar mejor.

Por Estíbaliz Cazorla


Miquel Pino lleva más de treinta años construyendo mentalidades: enseña a los líderes a pensar, prepararse y decidir mejor para hacer sus empresas más rentables y sus vidas más plenas. Por eso, su accidente encierra una profunda ironía.

Hay una arrogancia sutil en el éxito empresarial moderno. Te has convencido de que si tus KPIs están en verde, no eres vulnerables. Hemos diseñado una realidad donde el azar es solo una variable mal calculada.

Miquel era un maestro en esta liturgia de la anticipación. Hasta que llegó un 9 de abril. Ese día, su bicicleta no solo derrapó sobre el asfalto, derrapó sobre sus certezas. De repente, el experto en preparar escenarios se encontró habitando la incertidumbre más absoluta, la quietud forzosa, el dolor físico y el silencio del teléfono cuando tú dejas de ser el motor de la acción.

Su nuevo libro, Nunca digas «A mí no me va a pasar» (Profit Editorial), se presenta bajo la etiqueta de gestión empresarial, pero al leer entre líneas descubres algo mucho más potente: no solo un tratado sobre la fragilidad, sino un manual sobre cómo sostenerse por dentro y por fuera cuando la vida te pone a prueba. Una brújula que une vulnerabilidad, preparación, resiliencia y propósito.

Miquel Pino se sienta hoy conmigo y contigo no para darnos lecciones de facturación, sino para responder a la pregunta que todo CEO teme hacerse: ¿quién eres cuando dejas de hacer y simplemente eres? Te dejo un adelanto: no lo controlamos todo, pero a veces, caerse es la única forma de descubrir de qué estamos hechos para volver a estar de pie.

Slocum Magazine: Miquel, confiesas algo brutal: antes del accidente, creías que con una «mente positiva y en modo afirmación» podías dominar cualquier situación. Luego llega el 9 de abril, la bici derrapa y la realidad te rompe los huesos y el esquema. ¿Ese pensamiento positivo no es en realidad una forma de arrogancia?

Miquel: Sí, puede serlo. Y en mi caso, en parte lo fue. Creo profundamente en la actitud mental. Sigo creyendo que una mente positiva, enfocada y entrenada marca una diferencia enorme en la forma de vivir, de liderar y de atravesar una crisis. Pero una cosa es la confianza interior y otra muy distinta es creer que por estar fuerte mentalmente estás a salvo de la vida.

Ahí es donde entra la arrogancia sutil. Esa idea de “a mí no me va a pasar”, de “yo podré con todo”, de “si hago las cosas bien, estaré protegido”. Y no. La vida no funciona así. La vida no negocia con tu agenda, ni con tu experiencia, ni con tus planes.

El accidente me enseñó que el pensamiento positivo no sirve para evitar lo inesperado; sirve para no derrumbarte cuando lo inesperado sucede. Esa es una diferencia enorme. Ya no entiendo la mentalidad positiva como una forma de control, sino como una forma de presencia, de fortaleza y de adaptación. No para dominar la realidad, sino para responder a ella con dignidad, con inteligencia y con fe.

S.M: Titulas el libro Nunca digas «A mí no me va a pasar». Suena a advertencia. Si aceptamos la posibilidad general de que cualquier cosa puede ocurrir en cualquier segundo, el miedo deja de ser un bloqueante y se convierte en combustible. ¿Tu libro no va de «protegerse» de lo malo, sino de exponerse a lo salvaje, verdad?

M: Sí, lo has entendido muy bien. Este libro no nace para meter miedo, sino para despertar consciencia. No se trata de vivir asustado, sino de vivir despierto. Porque cuando uno deja de repetirse “esto no me va a pasar”, empieza a mirar la vida y la empresa con más humildad, más lucidez y también con más gratitud.

No podemos evitar que pasen cosas difíciles. Lo que sí podemos hacer es prepararnos mejor a nivel mental, emocional, financiero, organizativo e incluso espiritual. Esa preparación no te vuelve invulnerable, pero sí te da más recursos para no hundirte cuando llega una crisis. Y eso cambia mucho las cosas.

Por eso yo no hablaría tanto de “protegerse” como de “fortalecerse”. Fortalecer tu empresa. Fortalecer tus relaciones. Fortalecer tu mente. Fortalecer tu capacidad de aceptar, decidir y avanzar. Cuando aceptas que cualquier cosa puede pasar, no te haces pequeño. Al contrario: te vuelves más real, más flexible y más valiente.

Y ahí es cuando el miedo deja de paralizarte y empieza a recordarte que estás vivo

S.M: Me fascina la contradicción de tu propuesta: ofreces «27 claves para gestionar lo imprevisible». Pero Miquel, si es imprevisible, por definición, no se puede gestionar con un manual. ¿No será que lo que propones es dejar de gestionar? ¿Cuál de esas 27 claves te obligó a admitir que la intuición es más rápida que la planificación?

M: Es una gran pregunta. Y precisamente ahí está el matiz importante: no se gestiona lo imprevisible controlándolo, se gestiona preparándote para responder bien cuando aparece.

Yo no propongo un manual para evitar el caos. Propongo herramientas para sostenerte dentro del caos. Son dos cosas muy distintas. En una crisis hay una parte que no depende de ti: lo que ocurre. Pero hay otra que sí depende de ti: tu actitud, tus decisiones, tu capacidad de pedir ayuda, de aceptar la realidad cuanto antes, de relativizar, de confiar, de cuidar tu salud mental y de seguir avanzando paso a paso. Eso sí se puede entrenar. Y de eso hablo en el libro.

Si tuviera que elegir una clave que me llevó directamente a valorar todavía más la intuición, sería precisamente aceptar cuanto antes la situación. Porque cuando dejas de pelearte con la realidad, aparece una inteligencia más profunda. Ya no decides desde el ego, ni desde la negación, ni desde la prisa. Decides desde una mezcla mucho más madura de experiencia, observación y escucha interior.

La planificación sigue siendo necesaria. Yo vengo del mundo de la estrategia, las finanzas y la organización. Pero hoy sé que hay momentos en los que la intuición bien trabajada llega antes que el Excel. Y no porque sea mágica, sino porque tu cuerpo, tu experiencia y tu verdad interna a veces ven antes lo que la cabeza tarda demasiado en admitir.

S.M: Pasaste meses en una silla de ruedas, quieto, mientras el mundo seguía girando. En el capitalismo voraz, parar es morir. Tú te viste obligado a parar. Desde esa silla, ¿descubriste que la hiperactividad del CEO es una huida hacia adelante? ¿Es posible que tu empresa fuera más sólida cuando tú no estabas «haciendo cosas» todo el tiempo, sino simplemente siendo?

M: Sí, en muchos casos la hiperactividad del empresario es una huida. Una huida del vacío, del miedo, de las decisiones incómodas y, a veces, de uno mismo.

Muchos empresarios confunden movimiento con avance. Están todo el día haciendo cosas, resolviendo temas, apagando fuegos, y sienten que eso es ser productivos. Pero muchas veces solo están atrapados en una dinámica donde no hay dirección, solo inercia.

La silla de ruedas me obligó a parar de verdad. Y en esa quietud entendí algo muy importante: una empresa sana no puede depender de que el empresario esté permanentemente corriendo detrás de todo. Una empresa sólida necesita estructura, equipo, delegación, visión y confianza. Si no, no tienes una empresa: tienes una extensión agotadora de ti mismo. Eso lo he enseñado durante años y también lo he vivido en primera persona.

Así que sí, parar me enseñó que “ser” también sostiene. Estar presente, pensar mejor, observar, confiar en otros, soltar control. A veces el empresario más útil no es el que más hace, sino el que mejor mira, mejor decide y mejor inspira. Y eso solo ocurre cuando uno deja de identificarse con la acción constante.

S.M: Ahora, ¿el silencio es algo que buscas o algo que temes? En tu “nuevo yo», ¿la meditación o la quietud son un lujo para cuando tienes tiempo, o son una herramienta de productividad innegociable? ¿Has descubierto que se toman mejores decisiones respirando cinco minutos que analizando datos cinco horas?

M: Ahora el silencio lo valoro mucho más. Antes probablemente lo llenaba demasiado rápido. Hoy sé que el silencio no es vacío, es espacio. Y ese espacio es muy valioso para cualquier empresario.

No te diría que la quietud sustituye al análisis, porque yo sigo creyendo en la importancia de los números, del diagnóstico y de la estrategia. Pero sí te diría algo con total claridad: un empresario alterado, acelerado o desconectado de sí mismo interpreta peor los datos y toma peores decisiones. Por eso la quietud no es un lujo. Es higiene mental. Es una herramienta de claridad. Es una forma de volver a tu centro para ver mejor lo que tienes delante.

Y sí, hay decisiones que se resuelven mejor después de cinco minutos de respiración consciente que después de cinco horas de ruido mental. No porque los datos no importen, sino porque sin calma interior muchas veces no sabes leer bien ni siquiera lo que tienes delante. El problema no es la falta de información; muchas veces es la falta de silencio para comprenderla.

S.M: Tú has estado en el lado donde el tiempo se detiene. Dime, Miquel: ¿cuál es tu nueva definición de un «día productivo”? ¿Es posible que la verdadera productividad no sea hacer más cosas, sino hacerlas con una consciencia que antes, en tu velocidad anterior, te era imposible tener?

M: Totalmente. Para mí, hoy un día productivo no es un día lleno. Es un día con sentido.

Un día productivo es aquel en el que lo importante ha tenido espacio. En el que he tomado decisiones que suman. En el que he aportado valor. En el que he cuidado mi energía. En el que he estado presente con las personas con las que tenía que estar. En el que la empresa avanza, sí, pero yo no me pierdo en el proceso.

Durante muchos años, como les pasa a muchísimos empresarios, asociamos productividad con acumulación: más reuniones, más llamadas, más tareas, más urgencias. Pero eso no siempre genera resultados ni mucho menos paz.

Hoy entiendo la productividad como coherencia entre lo que hago, lo que de verdad importa y la persona que quiero ser. Y eso cambia por completo la manera de trabajar y de vivir.

No se trata de hacer menos por hacer menos. Se trata de hacer mejor, con más presencia, con más criterio y con más verdad. Porque cuando haces las cosas desde ahí, no solo rindes mejor: también vives mejor. Y para mí ese es el éxito verdadero. Esa idea conecta con algo que llevo años defendiendo: más beneficios, sí, pero con menos estrés y con una mejor calidad de vida.

S.M: Para terminar, Miquel me encanta tenerte en estas páginas. Por ello, quiero saber, ¿qué es lo que más te gusta de Slocum Magazine?

M: Lo que más me gusta de Slocum Magazine es que no se queda en la superficie.

En un momento en el que todo parece empujar hacia la rapidez, el ruido y lo inmediato, Slocum propone algo que me parece muy valioso: una mirada con intención. Una forma de observar que combina sensibilidad, profundidad, estética y criterio. Y eso hoy es un lujo de verdad, pero un lujo del bueno: el que deja poso.

También me gusta esa manera que tenéis de abordar las historias desde un lugar elegante y humano. No solo informáis, interpretáis. No solo mostráis, invitáis a pensar. Y creo que eso conecta mucho con mi propia forma de entender la empresa y la vida: con más consciencia, más verdad y más alma.

De mi conversación con Miquel Pino saco una certeza que, aunque incómoda, me resulta profundamente liberadora: el control absoluto es una ilusión. 

Es importante tener la agenda llena, pero también poseer el silencio necesario para decidir con claridad. No hay que evitar el golpe del azar, sino saber con qué herramientas internas vas a sostenerte cuando ocurra. Nunca digas «A mí no me va a pasar» trasciende la etiqueta de manual de gestión para convertirse en un manifiesto sobre el liderazgo consciente. La empresa más importante que debemos aprender a liderar cuando la inercia se detiene, somos nosotros mismos.

Encuentras Nunca digas «A mí no me va a pasar», aquí y los libros de Miquel, aquí.

Y todo lo que necesitas saber sobre él, en miquelpino.com

Estíbaliz Cazorla es especialista en comunicación estratégica e identidad verbal para marcas. Fundadora de Mirar para Crear. Más aquí.

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