ENTREVISTA AL DR. DARÍO ACUÑA AUTOR DE ‘LA MELATONINA TE ILUMINA’

Hay una calma técnica que solo se respira en los lugares donde el tiempo se mide en décadas de rigor. En su laboratorio de la Universidad de Granada, rodeado por el eco de más de 250 publicaciones científicas y el peso de cuarenta y cinco años de observación meticulosa, el Dr. Darío Acuña conoce un secreto universal.

La modernidad frenética ha convertido a la melatonina en la última «molécula de moda», casi en una simple gominola para conciliar el sueño, pero el Dr. Acuña la observa con un respeto casi místico. Para él, no es un remedio de botica, es un escudo mitocondrial que no ha cambiado en tres mil millones de años. Codirector del Instituto Internacional de Melatonina y pionero absoluto cuando la glándula pineal era poco más que una nota al pie en los tratados de medicina, el Dr. Acuña ha dedicado su vida a entender cómo esta molécula nos protege, nos restaura y, en última instancia, nos ilumina desde dentro. En esta charla, alejada del ruido de las soluciones mágicas, exploramos la arquitectura de nuestros ritmos biológicos con el hombre que ha hecho de la oscuridad su campo de estudio para regalarnos, irónicamente, la clave de una vida más brillante.

Mientras el mundo moderno busca en estanterías de suplementos una cura rápida para el insomnio crónico, en un rincón de Granada, el Dr. Darío Acuña lleva casi medio siglo descifrando el código de nuestra supervivencia. Hoy hablo con el hombre que entendió, antes que nadie, que la verdadera medicina del futuro es tan antigua como la propia vida.

Slocum Magazine: Doctor, usted empezó a investigar la glándula pineal cuando la medicina apenas la mencionaba en los libros de texto. ¿Qué vio en la melatonina hace cuatro décadas que el resto de la comunidad científica ignoraba? ¿Cómo ha sido ver cómo esa molécula olvidada’ se convertía en el suplemento estrella de nuestra década?

Dr. Darío Acuña: Empecé en 1979, poco después de defender mi Tesis Doctoral, entonces llegó al departamento un profesor, Tomás Quesada, que había estado en el departamento de Fisiología de la facultad de medicina de la Universidad de la laguna en Tenerife, y me comentó que allí estaban trabajando con la glándula pineal y la melatonina.

En ese momento yo no tenía prácticamente idea de lo que era eso, pero empecé a leer bibliografía y literatura científica y empecé a ver cosas que me llamaron la atención como el hecho de que la melatonina es una molécula muy antigua filogeneticamente, que aparecen todas las seres vivos y que, aunque se decia que en el ser humano, la pineal no tenía ninguna importancia porque se calificaba con la edad, mi visión fue bien distinta. Si la glándula pineal y su producto principal, la melatonina, permanece en la especie humana, después de haber venido de millones de años de evolución, quiere decir que está ahí para algo. Lo que pasa es que no sabíamos para que estaba, pero de de ahí a decir que no sirve para nada va un abismo. Y como yo siempre he cruzado los abismos me lancé directamente a demostrar por qué y para qué la melatonina está en la especie humana, cuál era su significado, y que utilidad en la clínica podría tener, es decir, descubrir lo desconocido.

A lo largo de estos años entonces puse en marcha un Grupo de Investigación dedicado en exclusiva al estudio de la melatonina, evaluando en modelos animales, sus funciones, sus mecanismos de acción, sus efectos, tras administración, vía oral o vía peritoneal o vía intravenosa, qué ocurre cuando deplecionamos de melatonina a un animal, cuales son las consecuencias del déficit de melatonina, cuáles son sus vías de síntesis, vías de metabolismo y de eliminación, etc. Una vez conocida todas estas funciones, pasamos a valorar los efectos de la melatonina en modelos de enfermedad en animales. Descubrimos por primera vez las propiedades anti-inflamatorias de la melatonina, los efectos de la melatonina para recuperar la función mitocondrial cuando ésta está dañada, la capacidad de la melatonina para regular la mitocondria y aumentar la producción de ATP, la energía que la célula necesita para vivir. Paralelo demostramos también las propiedades antioxidante de la melatonina a nivel celular. Y en definitiva, demostramos que la melatonina es responsable, fundamentalmente de mantener la homeostasis mitocondrial, siendo la mitocondria, la diana fundamental de la melatonina en la célula.

Pero algo importante ocurrió durante este tiempo y es que se descubre que la melatonina no solo se produce la glándula pineal, sino en la mayor parte de los órganos y tejidos de nuestra economía. La melatonina se produce en todas las células es la que llamamos melatonina extrapineal. La característica principal de esta melatonina extra espinal es que se produce en el interior de la célula en la mitocondria, donde se produce mayor estrés. Sociedad Tivo de la célula y se producen cantidades muchísimo más elevadas que la de la pineal y es a esas concentraciones elevadas de melatonina, cuando demuestra esas eficaces acciones antioxidantes antiinflamatorias y mitocondriales.

Tras estos estudios que no se identificaron las propiedades fundamentales de la melatonina, pasamos a evaluar sus efectos en modelos animales. Estudiamos modelos de Parkinson, en modelos de Alzheimer, en modelos de sepsis , en modelos de envejecimiento, y de cáncer que ocurría con los niveles endógenos de melatonina y cuáles eran los efectos cuando administramos exógenamente melatonina en estas patologías. Los resultados fueron excelentes: en todos esos modelos en donde hay un estrés oxidativo importante, inflamación o neuroinflamación en el caso de las enfermedades neurodegenerativas y daño mitocondrial, es decir, la mitocondria no produce el ATP suficiente, la administración de melatonina revertía esos tres signos fundamentales de la enfermedad, recuperando el daño neuronal, retrasando significativamente el envejecimiento en ratones o, en modelos de ratones con envejecimiento acelerado prevenía dicho envejecimiento.

Tras estos estudios que no se identificaron las propiedades fundamentales de la melatonina, pasamos a evaluar sus efectos en modelos animales. Estudiamos modelos de Parkinson, en modelos de Alzheimer, en modelos de sepsis ,en modelos de envejecimiento, y de cáncer que ocurría con los niveles endógenos de melatonina y cuáles eran los efectos cuando administramos exógenamente melatonina en estas patologías. Los resultados fueron excelentes: en todos esos modelos en donde hay un estrés oxidativo importante, inflamación o neuroinflamación en el caso de las enfermedades neurodegenerativas y daño mitocondrial, es decir, la mitocondria no produce el ATP suficiente, la administración de melatonina revertía esos tres signos fundamentales de la enfermedad, recuperando el daño neuronal, retrasando significativamente el envejecimiento en ratones o, en modelos de ratones con envejecimiento acelerado prevenía dicho envejecimiento.

De aquí pasamos a la clínica humana desarrollamos diversas formulaciones de melatonina para su administración bucal, en forma de gel oral de melatonina, para su administración cutánea en forma de cremas para regeneración y reparación de la piel, y para su administración intravenosa en forma de inyectable de melatonina. En todos estos estudios fue imprescindible la colaboración directa y de la doctora Germaine Escames, que podemos decir que constituye el alma mater de nuestro grupo de investigación que actualmente dirige. Mientras que las cremas ya están en el mercado, el de hace años a través de nuestra Spinoff pharmamel Dermo, con el gel de la mucositis se ha desarrollado ya un ensayo clínico en paciente de cáncer de cabeza y cuello y actualmente esta desarrollándose otro ensayo clínico. Y en el caso de inyectable intravenoso de melatonina a través de otra espina nuestra Pharmamel S.A. hemos realizado dos ensayos clínicos uno en pacientes de sepsis en la UCI y otros en paciente de COVID-19 en la UCI. En ambos casos los resultados han sido tan buenos que actualmente estamos desarrollando un último ensayo clínico en sepsis para poder poner en el mercado este inyectable.

La satisfacción de haber visto como hemos pasado de la experimentación animal a la clínica humana con la melatonina, esa molecular que no servía para nada y que ahora tiene unas aplicaciones extraordinarias en las patologías humanas, nos hace sentirnos orgullosos de todas las obras y el tiempo pasado en el laboratorio durante todos estos años, pero también con el deseo de continuar trabajando para buscar nuevas aplicaciones clínicas de esta molécula tan extraordinaria.

S.M: En el sector del bienestar de lujo se habla constantemente de slowaging. Usted sostiene que la melatonina es el antioxidante mitocondrial más potente. ¿Podríamos decir que la verdadera fuente de la juventud no es un sérum externo, sino la capacidad de nuestras células para no ‘oxidarse’ mientras dormimos?

Dr. D: En efecto, la melatonina nos ha acompañado a lo largo de la evolución desde el organismo unicelular, más primitivo que ya contenía melatonina hasta el organismo más complejo que es el ser humano. Tiene esas propiedades para regular y mantener la homeostasis de la célula y la correcta función mitocondrial;

esa es la función que ha tenido a lo largo de la evolución para poder adaptar cada organismo que se iba desarrollando y que va apareciendo nuevo al medio ambiente para que la evolución sea eficaz. Entonces, la verdadera naturaleza de los mecanismos encargados de mantenernos en un adecuado estado de salud y permitir un envejecimiento saludable es indudablemente la melatonina. Los niveles endógenos de melatonina caen con la edad por supuesto como muchas otras moléculas y nosotros sabemos que si mantenemos unos niveles adecuados de esta molécula retrasamos todas las fases del envejecimiento y retrasamos la aparición de patologías relacionadas con el envejecimiento. Es una molécula que en la Unión Europea es considerada un medicamento y por tanto necesita receta médica, de ahí que para su uso y administración debemos primero valorar en cada caso a cada persona a cada paciente para ver qué dosis de melatonina necesita y cuál es la obra de administración más adecuada, sin eso administrar melatonina «a ojo» no sirve absolutamente para nada.

S.M: Imagino, doctor que la luz azul perpetua lleva a ritmos circadianos rotos. tablo de las pantallas de ordenadores, teléfonos móviles y tablets. Como experto en cronobiología, ¿cree que la sociedad actual sufre una especie de ‘jet-lag social’ crónico? ¿ Hasta qué punto estamos desconectados de nuestro propio reloj biológico?

Dr. D: En efecto, la producción de melatonina pineal,, que es la que regula los ritmos biológicos, está regulada por el reloj biológico, constituido por unas 20.000 neuronas que se encuentran en los núcleos supra asmáticos del hipopótamo.

Estos núcleos están conectados con la retina y están informados de la cantidad de luz a la que estamos expuestos a lo largo del día. En el hábitat natural por el día, la luz solar está compuesta de entre otras por un componente de luz azul entre 460 y 480 nanómetros de longitud de onda, que es la luz que cuando llega al reloj biológico, bloquea la producción de melatonina. Por eso no tenemos melatonina durante el día, pero al atardecer la luz solar empieza a tener un tono rojizo anaranjado, desapareciendo el componente azul, de ahí que al atardecer es cuando empezamos a producir melatonina y unas horas más tarde nos inducira sueño.

Pero desde la revolución industrial, con aumento de las luminarias que tenemos en las calles, en los centros de ocio, y n la propia casa tenemos un exceso de luz blanca que tiene el componente azul que comentamos y nos bloquea la producción de melatonina hasta altas horas de la tarde noche, con lo cual no da tiempo a que produzcamos suficiente melatonina para que nos induzca un sueño de calidad. De ahí que la mayor parte de la población tiene un déficit de unas dos horas de sueño diarias. Este efecto de la contaminación lumínica se acompaña de el llamado jet-lag social efectivamente, que pasamos más horas de las que debemos en actividades sociales. Eso nos provoca un proceso de cronodisrupción que está afectando el propio reló biológico y a la regulación de los ritmos circadianos que no solo es el ritmo de sueño, si no a los ritmos de todas nuestras funciones endógenas de nuestra actividad antioxidante, actividad antiinflamatoria, ritmos en la función mitocondrial, ritmos en la división celular, ritmos en los mecanismos de reparación celular, etc. etc. De manera significativa el déficit de sueño favorece estados de enfermedades neurodegenerativa debido a que durante el sueño se produce un lavado de todos los desechos metabólicos producidos durante el día; sin ese lavado esos desechos atacan las neuronas, producen muerte neuronal y a la larga se relacionan con aparición de patologías neurodegenerativa severas.

¿Qué podemos hacer? indudablemente reducir nuestra exposición a luz blanca, y en consecuencia, en nuestras casas debemos de tener luces cálidas en toda la casa, ya que esta luz no tiene componente azul y por tanto nos permite producir la melatonina en el momento adecuado. Pero también en las calles y centros de ocio, hay que cambiar las luces blancas por luces cálidas, de manera que se reduciría significativamente el jet, la social y la cronodisrupción, y afectaría mucho menos a nuestro biológico y nuestras funciones celulares.

S.M: Con respecto al consumo en sí mismo, hay un tema que me crea algo de confusión. Hoy es fácil encontrar melatonina en cualquier supermercado en formato de pastilla, bebible e incluso, gominola. ¿Esto es realmente responsable? Quiero decir, como alguien que analiza el estrés oxidativo y la función mitocondrial en laboratorios clínicos, ¿qué le diría al consumidor que piensa que ‘todas las melatoninas son iguales’? ¿Tiene que ver con la dosis?

Dr. D: Dame melatonina es un medicamento en la Unión Europea que necesita receta médica por encima de 2 mg. Por debajo de 2 mg se puede vender melatonina sin receta médica y de ahí que proliferen marcas, distintas cantidades de melatonina de 1, 91,81, 6 mg que se compran sin receta, pero esa dosis de melatonina es prácticamente un placebo. Hay que tener en cuenta que la biodisponibilidad de melatonina es muy baja, se absorbe en el intestino un 3% de la que ingerimos y de ahí va al hígado que cataboliza un 70% de ese 3%, por lo tanto, lo que llega la sangre de ese melatonina es una cantidad ínfima, que tiene que repartirse por todo el organismo para hacer sus efectos. Entonces tomar esas dosis de melatonina no tiene ningún significado clínico, ni van a alterar el reloj biológico, aunque no se tomen de manera adecuada. Pero desde un punto de vista terapéutico y cuando usamos dosis más altas de melatonina con receta médica para contrarrestar un estrés oxidativo, inflamatorio, o un daño mitocondrial, necesitamos lógicamente medir esos parámetros y eso lo medimos en sangre o en saliva, determinando, el ritmo circadiano de melatonina, determinando, marcadores de estrés oxidativo e inflamatorio y de función mitocondrial. Con todos esos datos, tenemos ya la capacidad de diagnosticar el estado del sujeto y valorar la dosis y la hora de administración de melatonina para contrarrestar ese estado.

S.M: Doctor, he leído que usted afirma que la melatonina no ha cambiado en tres mil millones de años. Me resulta que hay algo poético o incluso filosófico en el hecho de que nuestra salud dependa de una molécula que ha permanecido inalterable desde el origen de la vida. ¿Somos consciente, a nivel sociedad de ello?

Dr. D: No, no somos conscientes en absoluto al igual que no somos conscientes de donde venimos. Cuando se formó la primera célula y eso hace unos 3000 millones de años, el metabolismo celular era muy básico y había poca generación de radicales libres por el metabolismo elemental (no había oxígeno). Pero cuando empezó a aparecer el oxígeno en atmósfera por el efecto de las cianobacterias o algas cianófitas y empezaron a aparecer células más complejas las llamadas células eucariotas que son las células que tenemos hoy en día en el organismo.

Estas células contienen mitocondrias que entraron en esas células por un proceso de endosimbiosis bastante complejo, pero esas mitocondrias empiezan a consumir oxígeno en grandes cantidades para producir grandes cantidades de ATP. Estas mitocondrias y este ATP han permitido que poco a poco diversas células fueran uniéndose, formando organismos más complejos hasta llegar a los mamíferos. En todas esas células y en todas las etapas de la evolución se encuentra la melatonina; hemos medido melatonina en algas unicelulares, en cianobacterias, en protozoos, etc. Todas ellas tienen melatonina, que deriva del triptófano, que es una molécula muy elemental que había en el primer caldo de cultivo cuando se formaron las células. Al descomponerse en melatonina, ésta demuestra unas propiedades antioxidantes tan potentes, que la célula la elige como medio de protección frente a los radicales de oxígeno, altamente tóxicos para la vida. Y este proceso ha sido muy útil, porque la melatonina evitaba el daño oxidativo a esa mitocondrias, permitiendo a la célula funcionar correctamente y proceder a la evolución biológica.

De ahí que consideramos a la melatonina una molécula es esencial en toda la evolución de las especies, tanto animales y vegetales, ya que sabemos que los vegetales tienen también y producen melatonina y que ha sido la el mediador que ha equilibrado todas las funciones celulares para adaptarse en óptimas condiciones al medio ambiente y permitir, por tanto, ese proceso de evolución.

No somos conscientes de todo ello, pero, cuando pensamos cómo fue nuestra evolución, tenemos que maravillarnos.

S.M: No me resisto a hacerle esta pregunta. Después de media vida dedicada a estudiar la luz y la oscuridad a nivel celular: ¿cómo es el ritual de descanso de un hombre que sabe exactamente qué le ocurre a sus neuronas cuando se apaga la luz? ¿Es usted un purista de la oscuridad total, tiene algún ritual…?

Dr. D: Muy simple, algo que podemos hacer todos. En casa, todas las luces cálidas, por debajo de 2700°K, con lo que evitamos la luz azul por la tarde y nuestro reloj le esta indicando a la pineal que empiece a producir melatonina que, unas 4 horas más tarde, nos inducirá sueño. Debemos seguir este momento para acostarnos, ya que, si lo dejamos para más tarde, el sueño desaparece y no entramos en fase profunda de sueño. Por supuesto cenar moderadamente y 3-4 horas antes de acostarnos, para no entrar en una etapa de baja producción de insulina y aumento de su resistencia, que son otros ritmos circadianos controlados por la melatonina.

Y ejercicio físico por la mañana con la luz solar, preferentemente o por la tarde, pero no más tarde de las seis porque a partir de ese momento, cuando nuestro reloj biológico nos está mandando señales para empezar el descanso, si empezamos una actividad física estas señales de actividad contrarrestan las señales de descanso y eso nos llevan a otro proceso de corrupción y déficit de sueño. Y si, el dormitorio debe estar en oscuridad, total, no tener ningún equipo que genere campos electromagnéticos, como televisores, tablets, equipos de música, etc., que deben estar totalmente prohibidos para evitar cualquier alteración de nuestra calidad de sueño.

S.M: Para terminar, me encanta tenerle en Slocum, es francamente interesante. Por ello, quiero saber, ¿qué es lo que más te gusta de Slocum Magazine?

Dr. D: Pues realmente, como soy un aficionado total a la navegación a vela y el nombre de la revista se inspira en el primer hombre en circunnavegar el globo en solitario realmente, creo que tengo una total afinidad sobre esta revista y lo que significa en el campo de la divulgación en todos los aspectos.

Terminar una conversación con el Dr. Darío Acuña es, inevitablemente, reconciliarse con nuestra propia biología. Deja claro que el verdadero bienestar  no es un parche rápido ni un suplemento mal utilizado. La salud mitocondrial se cultiva apagando la luz y respetando nuestro diseño evolutivo.

A modo de recordatorio, y para empezar a revertir ese «jet-lag social» crónico del que te advierte el doctor, rescatamos su particular cuaderno de bitácora para reconectar con nuestro reloj biológico:

Primo, el poder de la luz cálida, es decir, sustituir la luz blanca y el estímulo azul de las pantallas por bombillas por debajo de los 2700°K al caer la tarde. Segundo, el silencio metabólico, o sea, cenar de forma ligera y respetar un margen de 3 a 4 horas antes de dormir para no interrumpir los ritmos circadianos de la insulina. Tercero, la oscuridad absoluta, asi que convierte el dormitorio en un verdadero santuario. Cero pantallas, cero luces LED y cero dispositivos que generen campos electromagnéticos. Y por último, el ejercicio a favor del reloj. Mueve tu cuerpo con la luz del sol por la mañana o a primera hora de la tarde, pero nunca cruzando la frontera de las 18:00 h, momento en el que nuestra biología exige bajar revoluciones.

El Dr. Acuña nos invita a aprender a transitar la oscuridad para poder, verdaderamente, iluminarnos por dentro.

Te dejo el enlace a su libro La melatonina te ilumina, aquí.

Estíbaliz Cazorla es especialista en comunicación estratégica e identidad verbal para marcas. Fundadora de Mirar para Crear. Más aquí.

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