VIAJAR SOLA PUEDE RESULTAR UNA EXPERIENCIA MUY ENRIQUECEDORA

Quienes viajan solas se enfrentan a una de las formas más eficaces para ponerse a prueba y descubrir en profundidad su verdadero yo.

Por Joana Cachoeira Machado


Viajar sola puede resultar una experiencia muy enriquecedora. A veces asusta un poco, pero es una experiencia que se debe hacer al menos una vez en la vida. ¿Has probado alguna vez?

Un ser humano que decide viajar solo suele ser independiente, fuerte, autónomo, pero ¿No tiene miedo? ¿Cómo lo hace?» «¿Qué pasa por la noche?»
Viajar solas nos permite crecer, mejorar, descubrir tanto nuestros límites como nuestras fortalezas. Viajar es bueno. Existen cosas que solo podrías aprender viajando sola.

Viajar sola te permite poner el mundo en una perspectiva diferente. En primer lugar, aprendemos lo que es importante, empezamos a cambiar el orden de las prioridades y comprendemos que, muchas veces, los problemas que nos aquejan no son tan grandes como parecen.

Piensas en ti misma y en sentirte bien sola. De esta forma apreciarás más la compañía de los demás, aquella sana, verdadera, regeneradora y no la tóxica y negativa. Tener más tiempo disponible permite que fluya tu pensamiento, analizar aspectos de nuestra vida que, hasta ese momento, eran sólo marginales.

Viajando aprendes qué es lo esencial: qué llevarás contigo, a quién contactarás o echarás de menos en ese período.

Viajar te permite, en realidad, llevar a cabo más que un solo viaje: no solo el viaje físico en los lugares elegidos, sino también aquello dentro de nosotras mismas.
Nos damos cuenta de que muchas veces llevamos con nosotras un montón de objetos inútiles, sin valor real, si no económico.

Viajando sola, aprendes a vivir sin muchas cosas y objetos que, hasta ese momento, nos parecían imprescindibles. Aprendes a entender lo que realmente necesitas frente a lo que crees que quieres.

Viajar sola te permite también ganar independencia y ser más responsable.
Aumentan las responsabilidades que tienes que gestionar. ¿Pero por qué? Sencillo: porque todo depende de ti y no lo puedes delegar en otra persona. Sin embargo, el viajar sola, también te permite ser más flexible y adaptarte a las necesidades del momento. Planeaste un día en la playa, pero ¿está lloviendo? No hay problema: visitas un museo u organizas otra actividad. Tú tienes tu vida, tu tiempo en tus manos, tu estás al timón, tú decides cómo moverte y eso es una gran ventaja, ¿no crees?

Viajar sola te permitirá aumentar la tolerancia por lo que crees que es diferente a ti.
Personas, culturas, religiones, hábitos y costumbres: viajar te permite entrar en contacto con realidades diferentes. Entrar en contacto con diferentes culturas nos hace comprender cuán pequeña es la visión que tenemos del mundo y cuántas cosas todavía tenemos que aprender.

Por último, viajar sola significa también ponerte a prueba y crecer.
Viajar solas nos hace crecer más que a través de un viaje hecho en compañía: nos pone a prueba, nos hace chocar con todos nuestros límites y, en ocasiones, incluso nos hace superarlos. Nos hace aprender sobre nuevas culturas, un nuevo idioma, tal vez.

Ampliamos nuestros conocimientos y relaciones sociales. Viajar solas puede llegar a convertirse en un hermoso escenario en el que nos movemos libremente y aprendemos en cada momento.

Estas son algunas de las cosas que podríamos aprender al viajar solas. Organiza ese viaje que sueñas con hacer desde hace unos años, tu nueva aventura, única, rica e inolvidable. Sin miedo.


 

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