ESTAMOS EN LA ERA DE LA TECNOLOGÍA Y LOS BEBÉS NO SE QUEDAN ATRÁS

Los bebés ya están conectados a internet desde la cuna.

Por Jerónimo Moleque Ibáñez


La tecnología está llegando a todas las esferas de nuestra vida. Y a la infancia también. Las madres y padres más a favor de la tecnología lo tienen claro: no se piensan dos veces en atar a su bebé a un dispositivo que emite cualquier tipo de dato y que sea susceptible de ser comprado en internet.

Tanto es así que ya tenemos a la venta numerosos aparatos digitales, encubiertos en productos “de toda la vida”, dedicados a las tecnomadres y a los tecnopadres.

Por ejemplo, hace poco se creó un pañal inteligente que detecta cuándo está mojado a través de un sensor de humedad, que envía una notificación al móvil.

Este tipo de pañal inteligente consiste en una etiqueta de identificación, similar a los códigos de barras. Se coloca debajo de una sustancia química –una especie de hidrogel– que detecta la humedad. El material de esa sustancia se expande y se vuelve conductor, enviando una señal a un lector a una distancia máxima de poco más de un metro. Ese lector o repetidor, manda una señal a cualquier dispositivo –teléfono móvil, tablet u ordenador– para que los padres más tecnológicos sepan que su bebé tiene el pañal mojado.

Respecto al coste, los investigadores mencionaron que esa etiqueta costaría muy poco, y podría integrarse en los pañales de cualquier marca prácticamente sin alterar su precio de venta. Además, según los estudios lanzados, este sensor y este tipo de pañales serían realmente útiles para enfermeras que trabajan en unidades de neonatología, que están atendiendo a varios pequeños a la vez.

Tras esto, numerosos objetos tecnológicos dedicados a los más pequeños de la casa están saliendo a relucir. A los bebés también se le mide la calidad del sueño y las veces que se mueve en la cama, cuándo se mueve, cuándo está quieto y cualquier tipo de información que se pueda imaginar. Cuando la madre tecno adicta está desayunando, perfectamente le podría llegar una alerta al móvil diciendo “En 30 minutos, Hugo empezará a despertarse”. Entonces, tendrá que darse prisa para empezar su día.

Ahora bien, ¿dónde están los límites de la tecnología? Las gran mayoría de las personas se fían de cualquier tipo de tecnología porque dan por hecho que, si se ha hecho, es por un bien común. Pero no siempre es así. Todos hemos utilizado una pulsera inteligente o dispositivos para rastrear nuestras constantes vitales, por no hablar de dispositivos electrónicos en forma de smartphones que lo rastrean absolutamente todo.

La tecnología no tiene límites y, entonces, debemos ponérselos nosotros. La polémica empieza cuando nos planteamos si es o no conveniente colocar un dispositivo electrónico a un bebé, principalmente porque se trata de una persona que aún no puede tomar decisiones por su propia conciencia y moral, más sabiendo que la presencia en internet de los niños es cada vez más precoz.

Ahora debemos preguntarnos ¿es realmente útil obtener tanta información de los más pequeños de la casa? Porque… ¿a dónde va a parar toda esa cantidad de información?


La mejor inversión para una comunidad es meter leche dentro de los niños.
-WINSTON CHURCHILL-

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