MADRID SE VISTE DE GALA CON LOS INTERNATIONAL LUXURY AWARDS

El lujo del siglo XXI se mide en legado, no en precio. La II edición de estos galardones reunió en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando a Naciones Unidas, Google, Rolls-Royce, Pinault Collection, Albert Adrià y la Selección Española de Fútbol. La tesis de la noche: el lujo ya no va de productos, sino de excelencia.

Por Guillermo Domínguez


Hay combinaciones que sobre el papel no deberían funcionar. Un alto representante de Naciones Unidas, el presidente de Google Iberia, el CEO de Rolls-Royce, el chef que ayudó a reinventar la cocina de vanguardia desde elBulli y una selección nacional de fútbol. Parece el orden del día de una cumbre imposible. Y, sin embargo, el pasado miércoles 30 de septiembre cupieron todos bajo el mismo techo, el de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, que acogió la segunda edición de los International Luxury Awards – Diamonds of Excellence.

La ceremonia la presidieron S.A.R. la Princesa Béatrice d’Orléans, presidenta de honor y fundadora de la Asociación Española del Lujo – Luxury Spain, y Cristina Martín Blasi, presidenta ejecutiva y fundadora. Entre las dos convocaron un elenco que, más que un patio de butacas, parecía un mapamundi de la excelencia.

El Premio Diamante a la Excelencia Institucional fue para Miguel Ángel Moratinos, secretario general adjunto de Naciones Unidas y alto representante para la Alianza de Civilizaciones, por una trayectoria dedicada al multilateralismo y al diálogo entre culturas. En su discurso subrayó la importancia de las civilizaciones y de su cultura para construir la paz.

La cultura fue el hilo conductor de buena parte de la noche. La sheikha Hoor Bint Sultan Al Qasimi, presidenta y directora de Sharjah Art Foundation, recibió el reconocimiento en Cultura. François-Henri Pinault, presidente de Pinault Collection y figura central de Kering (Gucci, Saint Laurent, Bottega Veneta, Balenciaga, Brioni, Boucheron), se llevó el Diamante en Art & Heritage. Joseph Fowler, responsable de Arte y Cultura del World Economic Forum, recogió el de International Event con una frase digna de colgarse a la entrada de un ministerio: «La cultura no es algo periférico a las cuestiones decisivas del mundo actual».

Pinault resume, para Martín Blasi, una transformación de fondo: los grandes grupos «han tenido que evolucionar desde modelos fundamentalmente centrados en producto hacia organizaciones globales en las que conviven creatividad, cultura, innovación, sostenibilidad y gestión empresarial», explicaba a SLOCUM. La filantropía tuvo nombres propios: María Bravo y Eva Longoria, fundadoras de Global Gift Foundation, fueron distinguidas por su compromiso con la acción social. Hubo un diamante para cada mundo.

El Diamante en Empresa fue para Esther Alcocer Koplowitz, marquesa de Casa Peñalver y presidenta de Grupo FCC. Lo recogieron y agradecieron sus dos hijas. El Financial Times y su CEO, John Ridding, recibieron el de Media Group, y Rolls-Royce Motor Cars y su CEO, Chris Brownridge, el de Lifestyle.

La tecnología llevó el sello de Lino Cattaruzzi, presidente de Google Iberia, que cerró su intervención con un augurio optimista: la expansión de la creatividad y de nuestra capacidad para imaginar el futuro «ampliará las competencias y capacidades del ser humano». Alberto Díez, fundador de Global Authority, se llevó el de Agencia.

La organizadora le añade una paradoja: «La inteligencia artificial permitirá una personalización extraordinaria, pero, paradójicamente, creo que cuanto más tecnológica sea nuestra sociedad, más valor tendrá lo humano». Y de ahí su pronóstico: «El gran lujo del futuro será tener acceso a aquello que la tecnología no puede masificar: tiempo, humanidad, privacidad y experiencias verdaderamente irrepetibles», dijo a nuestra revista.

Maisons, hoteles y mesas con nombre propio. Y es que la moda y la joyería desfilaron con firma italiana y francesa. LVMH Watches & Jewelry y TAG Heuer, premiadas en Joyería y Relojería, enviaron a Blanca Panzano, su directora general para Iberia y África. Brioni fue reconocida a través de su CEO, Federico Arrigoni, y René Caovilla recogió el de Moda Femenina de manos de Paola Buratto Caovilla, cofundadora de la casa.

En hospitalidad, Vladislav Doronin, propietario y CEO de Aman Group, fue distinguido por su visión del lujo hotelero (lo recogió Victor Clavell, COO del grupo). Rosewood Hotel Group se llevó el Diamante en Wellness e Hidden Hotels el de Mejor Hotel en España, con Jordi Caralt, su CEO, sobre el escenario.

Mesa y bodega tuvieron dos apellidos que son casi un género literario. Albert Adrià recibió el Diamante a Chef y Restaurante y Peter Sisseck, fundador de Dominio de Pingus, el de Vinos y Espirituosos, treinta y un años después de crear una bodega hoy entre las más respetadas del mundo. Para Martín Blasi no es casualidad: la gastronomía «reúne prácticamente todos los valores del lujo contemporáneo», y una gran experiencia en la mesa «no puede almacenarse ni reproducirse exactamente. Sucede en un momento determinado, en un lugar determinado y alrededor de una mesa».

La sorpresa, si cabe llamarla así, llegó con el Premio Especial Diamante a la Excelencia a la Selección Española de Fútbol, por valores como el esfuerzo, la unión y el espíritu de superación, y por su capacidad de proyectar la imagen de España. En la sala, un público a la medida del cartel: Boris Izaguirre, el Doctor Alfonso Cabeza, Óscar Higares, Luis Merlos y Mónica Pont, entre otras personalidades.

Pero, quién decide los diamantes. Los premios los decide un jurado formado por miembros del Comité de Luxury Spain, expertos del sector y embajadores de la asociación. Martín Blasi asegura que no basta con ser un nombre conocido: se estudian la trayectoria, la innovación, la influencia internacional y el legado. Y no hay un único criterio. En unos casos pesan las décadas de carrera; en otros, haber transformado una industria. «Lo que buscamos son personas e instituciones que hayan conseguido transformar su ámbito y dejar una huella», resume.

Detrás hay una idea que ella repite con convicción de fundadora. «Hoy la excelencia habla un idioma universal», explica. «Puede expresarse a través de una Maison en París, una institución cultural en Oriente Medio, una compañía tecnológica en Silicon Valley o una empresa española con varias generaciones de historia». Y su definición de lo que premian: «No premiamos únicamente lo que alguien ha conseguido, sino también lo que representa y lo que puede inspirar a las siguientes generaciones».

Sobre el escenario lo dijo con menos preámbulos: «Esta noche demuestra que Madrid puede reunir bajo un mismo techo a instituciones, compañías y líderes que representan distintas formas de excelencia, pero que comparten una misma visión». Y sobre el cambio de paradigma: «Creo que el nuevo lujo tiene mucho más que ver con lo excepcional que con lo ostentoso».

Una plataforma, no unos premios más. Los premios nacieron en 2025, coincidiendo con el 15.º aniversario de Luxury Spain, y su primera edición reunió a más de 25 líderes mundiales. La asociación, fundada en 2010, agrupa hoy a más de 150 empresas. Esta segunda edición ha contado con el apoyo de la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de Marbella, Galería Canalejas, Grupo Emperador International Brand, Air Charter Service, 180 The Concept, Ramón Freixa, BLESS Madrid, Castillo de Canena, CoolRooms y Hotel Hacienda de Abajo.

Martín Blasi insiste a SLOCUM en que no se trata de acumular trofeos: «Nuestro objetivo nunca ha sido crear unos premios más, sino una plataforma capaz de poner en conversación mundos que comparten unos mismos estándares de excelencia». Madrid, por una noche, lo consiguió. Queda por ver si la conversación sobrevive a la resaca de los flashes.

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