Vengo a hablaros de la creatividad hecha moda, de las propuestas más inspiradoras y de todo lo que traerá el próximo Otoño-Invierno.
Por Alejandra del Corral
Créditos fotografías: Ifema Madrid / MBFWMadrid / Slocum Magazine
Madrid se puso de gala para acoger la que, sin duda, es una de las semanas más importantes en España en el mundo de la moda: la Mercedes Benz Fashion Week Madrid MBFW. Y, como en otras ocasiones, he tenido la suerte de disfrutarla. Así que vengo a hablaros de la creatividad hecha moda, de las propuestas más inspiradoras y de todo lo que traerá el próximo Otoño-Invierno.

Podríamos valorar que este año ha sido como un termómetro en un cambio estructural en la moda española. Más que una suma de desfiles, ha sido un relato en el que conviven tradición, estrategia internacional y una clara intencionalidad de redefinir la moda.
Esta edición ha reunido a más de 40 diseñadores en pasarela oficial y hasta 70 en conjunto, con todos los eventos y actividades; como entenderéis, puede ser una locura hablar de todos, pero os resumo lo vivido en primera persona.
Intentando diferenciarse de París o Milán, Madrid quiere apostar por otra identidad, para ello apuesta por combinar firmas consolidadas con firmas emergentes, y apostar por la artesanía como el nuevo lujo.
Isabel Sanchís. Sin duda “escultura textil” en su máxima expresión. Una colección impecable, con volumen, dramatismo y con una técnica de otro nivel, combinando artesanía tradicional y tecnología aplicada a la alta costura. Su propuesta gira en torno a la idea de que la belleza está en los detalles. Sastrería, volúmenes bien armados, apuesta por una superposición de tejidos que van desde los encajes y transparencias hasta la ingeniería en el vestir con estructuras, iluminación y materiales que transforman las prendas en objetos escultóricos.
Su propuesta fue muy potente, tanto por haberse realizado en un espacio emblemático como por la propia puesta en escena, realmente innovadora.
Podemos definirlo como Alta costura contemporánea, donde la tecnología amplifica la artesanía y convierte el vestido en espectáculo.








Coosy por Miguel Palacio. Ha sido el debut en la pasarela de Miguel Palacio, quien elevó el nivel conceptual y técnico de la propuesta.
La colección plantea una moda más atemporal, apostando por prendas con identidad, pero de forma duradera, dirigida hacia un consumo más consciente. La colección tiene un lenguaje artesanal contemporáneo que se construye desde el valor por los tejidos, como el algodón, y dando importancia al proceso manual y a la atención a cada detalle.
Apostó por colores como el azul, el verde y los tonos luminosos, en prendas con siluetas limpias, precisión en los cortes y prendas más estructuradas.
La presencia de Miguel Palacios en los 15 años de la marca, la legitima dentro del sistema de la moda, haciendo un ejercicio de madurez de marca, ya no sólo a nivel invitada sino también mostrando una alta ambición en la pasarela.












Simorra. La propuesta ha sido clara; el TEJIDO ha sido el gran protagonista; ha dejado de ser el material para convertirse en el mensaje. Bordados, relieves y estructuras siempre en siluetas limpias y depuradas para dar visibilidad absoluta al tejido, con un claro concepto de minimalismo y apenas elementos decorativos. La piel, como seña de identidad y precisión artesanal, se combina con tejidos más fluidos que conectan entre sí. Elegancia, sofisticación y uso de una gama cromática que va desde los colores más intensos, como el rojo, el marrón, o el azul, combinados con tonos pastel o el blanco para los tejidos más fluidos.










Aghata Ruiz de la Prada. El reconocible e indiscutible mundo de Aghata, con sus códigos indiscutibles, como son sus corazones, estrellas y monocromías en tonos vibrantes como marca de la casa. Es un ejemplo de cómo un diseñador consolidado puede mantenerse vigente sin renunciar a su identidad.












Hannibal Laguna. La elegancia clásica llevada al extremo. Su desfile parte de una idea aparentemente simple, pero tremendamente compleja en realidad: demostrar que el negro no es ausencia, sino generador de luz. Su influencia ha sido el pintor Pierre Soulages y su teoría del “outrenoir”. La idea es que captes el mensaje y no veas el negro como concepto sino reinterpretar, a través de las formas, los pliegues, los volantes y las diferentes combinaciones de tejidos, la luz que desprende ese color a través de lentejuelas, terciopelos, tejidos satinados, bordados, flecos y organzas. Combinado con una estética elegante, femenina y muy sofisticada. El vestido es la pieza clave del desfile y es, sin lugar a dudas, la representación de la alta costura española.














Pablo Erroz. Su claro mensaje es atemporalidad, diversidad y funcionalidad. La paleta de color de tonos naturales, negro, blanco, verdes, rosados, pensada para que dure en nuestro armario. Su planteamiento es la escenografía y combinar el desfile en un entorno cuidado y anclado a la moda, como puede ser el diseño de interiores. Las siluetas son relajadas y funcionales, se sitúan en lo urbano, artesanal y atemporal. El futuro no es llamar la atención, sino que la moda sea más coherente y más consciente.










Odette Álvarez. Reinterpretar el New York de los años 20 en la época actual. El jazz y el glamour de esa época son un punto de partida a una colección sofisticada y muy elegante. Una gran escenografía llena de flecos, pedrerías, terciopelos y plumas; unos tejidos ricos en ornamentas. Los vestidos son fluidos, los abrigos con volumen y contrastes con el blanco y el negro. La moda como herramienta para viajar en el tiempo, reinterpretando y adaptándolo a nuestros tiempos.













Yolancris. Presentación de su línea de alta costura, destacando el trabajo artesanal. Combinación de texturas, encajes, transparencias, tules, y colores como el negro, blanco y dorado como una de las apuestas clave, así como el juego entre el brillo y el mate. El vestido largo es la prenda principal, combinando estructuras que acompañan a la silueta femenina y a la vez nuevos diseños que generan volúmenes y nuevas formas de la mujer. La verdadera esencia del desfile es el valor de lo hecho en el taller y la artesanía.












Lola Casademunt. Observamos un desfile que vuelve a conectar con la esencia de la marca un código de identidad, ecléctica y emocionalmente conectada con la cultura urbana.
Una colección inspirada en el Soho neoyorquino de los años 70, definiendo la moda como arte, mezcla y libertad. La colección ha tenido unos tonos más apagados, creando diseños bohos con tejidos fluidos pero sofisticados. No pudiendo faltar los elementos clave de la marca como el animal print, los brillos y la sastrería. La pasarela se llenó de sofás y sillones, generando un ambiente de cafetería urbana, y creando una atmósfera que conectase más con el público. Sin duda, Lola es una marca reconocible con sello de identidad.

















Feliz de haber podido experimentar tanta creatividad en estado puro y traeros un poquito de todo lo que disfruté en esos días.
Pero recuerda que, a pesar de todas las tendencias y las propuestas que veamos en pasarela, lo más importante es saber que nuestra mejor tendencia es ser nosotras mismas.
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Alejandra del Corral es Asesora de Imagen especializada en estilo real y funcional.

