Doctor en Administración y Dirección de Empresas, experto en efectividad para CEOs y comités de dirección, es creador del FASE Method®.
Por Estíbaliz Cazorla
Hoy me siento a charlar con Agustín Peralt. Y lo primero que pienso es en la ironía de pedirle que me ceda una hora de su agenda a un hombre que se dedica, precisamente, a enseñar a directivos y ejecutivos a no desperdiciar ni un solo minuto de la suya.
Agustín no es un teórico que hable de oídas puesto que conoce perfectamente el ruido, la presión y los horarios interminables de la gran empresa corporativa. Es Doctor en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Politécnica de Valencia y MBA por ESADE, pero su verdadera escuela de supervivencia fueron los más de quince años que pasó en la primera línea directiva trabajando para gigantes multinacionales como Danone y Hasbro. Sabe lo que es el presencialismo, las jornadas maratonianas y la trampa de confundir estar ocupado con ser productivo. En 2012, decidió dar un giro radical a su carrera. Dejó atrás su etapa como directivo en multinacionales para volcarse en la formación, el mentoring y el coaching ejecutivo. Hoy en día, es la persona a la que acuden CEO, comités de dirección y altos ejecutivos cuando el caos diario los sobrepasa. Como él mismo suele decir, su trabajo consiste en acompañar a estos líderes en «la soledad del poder», dándoles herramientas para organizar no solo su agenda, sino su vida.

De esa experiencia y de su faceta investigadora nació su conocido Método FASE (Foco, Atención, Sistema y Energía), que ya plasmó en Lidérate y que se basa en una premisa demoledora: de nada sirve trabajar doce horas si a partir de la sexta el cerebro pierde fuerza. No gestionamos tiempo, gestionamos energía.
Pero si hoy estamos aquí, es por un clic mental que Agustín experimentó años atrás, cuando tuvo la oportunidad de vivir en Ámsterdam. Allí descubrió una sociedad con una visión distinta a la del sur de Europa. Vio cómo los holandeses trabajaban con un foco absoluto durante su jornada para, a las cinco de la tarde, cerrar el ordenador e irse a casa a conciliar y a vivir. Se dio cuenta de que en España y en el mundo mediterráneo, en general, no somos productivos: perdemos el tiempo en la oficina con dispersiones y reuniones eternas, y como castigo, salimos tarde, agotados y sin energía.
Esa revelación es la semilla de la obra que nos convoca hoy: Trabaja como un nórdico y vive como un mediterráneo: Los diez mandamientos para liderarte y lograr una vida equilibrada, publicado por Plataforma Editorial (2026). Un libro coescrito junto a Joris van der Schoot, prologado por Pol Codina, CEO de PepsiCo Food Ventures, y que plantea un decálogo muy claro y cero filosófico: si quieres disfrutar de verdad de la calle, la familia, el clima y la gastronomía de nuestra cultura, tienes que aplicar en la oficina el rigor escrupuloso, la puntualidad y la eficiencia. No quiero repasar su currículum, quiero charlar con el Agustín que venció la inercia corporativa, con el creador de métodos que también tiene días malos, y con el experto que nos propone este mestizaje cultural como la única salida realista a la epidemia del burnout.
Slocum Magazine: Agustín, hablemos de la arquitectura de ‘Trabaja como un nórdico y vive como un mediterráneo’. Elegir la palabra ‘mandamientos’ para el subtítulo es una decisión retórica en mi opinión muy poderosa. Remite a verdades absolutas, a un pacto inquebrantable. De estos diez mandamientos que proponéis Joris y tú, ¿cuál fue el que más os costó formular? Ese que quizás dolió un poco escribir porque sabíais que es el que más se resiste a cumplir la sociedad actual?
Agustín: Probablemente el que más nos costó formular fue el que dice que “la calidad de tus SÍES depende de la cantidad de tus NOES”. A medida que creces en responsabilidad, el número de temas en los que podrías involucrarte aumenta, pero precisamente por eso necesitas diferenciar con claridad dónde debes entrar y dónde no.
La clave está en identificar qué temas son realmente importantes y dónde tu aportación de valor es diferencial. Ese debe ser tu foco radical. Al mismo tiempo, no puedes descuidar ninguna de las subáreas esenciales de tu rol:
a) reflexión estratégica y grandes decisiones,
b) liderazgo efectivo,
c) networking interno y externo,
d) tu propio crecimiento profesional,
e) la excelencia operativa.
Tus SÍES deben responder a lo que es relevante en cada una de estas áreas. Y eso exige reflexión desde la distancia, parar y pensar con intención sobre el futuro que quieres construir. Algo que, como directivos y profesionales, hacemos mucho menos de lo que deberíamos. Nos sobran horas ejecutando y nos faltan horas pensando para luego saber donde poner el foco realmente y donde decir que no , bien delegando, bien postponiendo o bien decidiendo no hacerlo nunca.

S.M: Vivimos una época en la que parece que hasta el tiempo libre tiene que que ser productivo (hacer networking en el gimnasio, leer solo para optimizar…), vosotros defendéis el disfrute genuino, la desconexión real. De hecho, en el libro hacéis un rescate precioso del ‘arquetipo mediterráneo’. ¿Crees que, como sociedad, hemos empezado a sentir culpa por ser simplemente felices y disfrutar del presente?
A: En los workshops siempre mostramos una slide que dice: “El que quiera conciliar, se lo tiene que ganar”. Después de muchos años trabajando con cientos de directivos, no hemos encontrado ni un solo caso en el que una persona, organizándose bien, no pueda disponer de tiempo para sí misma.
Pero es más que eso: proteger ese tiempo es un signo de profesionalidad, porque te permite mantener tu mejor versión de manera sostenible. Por eso no hay que sentir culpa al disfrutar sino todo lo contrario, eso sí, siempre que primero te hayas centrado en lo importante y logrado avances. Las áreas del disfrute no debemos pensar que compiten con las laborales sino son complementarias pues garantizan tu mejor versión de una manera sostenible en el tiempo.

A: A mí me invitaron a salir del mundo corporativo, es decir, me despidieron porque fracasé como líder de una organización. Hubo razones de mercado, pero también mucho errores propios y un entorno que debería ayudar pero hizo lo contrario . Mi gran error fue pensar que la única solución ante las dificultades era trabajar más y más horas. Eso solo me llevó a un deterioro físico, emocional y cognitivo que acabó afectando a mis decisiones profesionales y personales.


La honestidad con la que aborda su propio fracaso directivo es, paradójicamente, su mayor lección de liderazgo porque el éxito contemporáneo no se mide por la cantidad de obligaciones que somos capaces de soportar, sino por la claridad con la que decidimos cuáles rechazar. En la era de la distracción constante y el presencialismo, aprender a decir «no» en la oficina para poder decir «sí» a nuestra propia vida es, sin duda, el verdadero lujo de nuestro tiempo.
Encuentras su libro, aquí. Y te voy a dejar el acceso directo a sus ‘Reflexiones semanales sobre efectividad personal’ una newsletter fantástica. La tienes aquí.
Y tienes todo su universo en fasemethod.com
Estíbaliz Cazorla es especialista en comunicación estratégica e identidad verbal para marcas. Fundadora de la agencia boutique Mirar para Crear. Más aquí.
