YVON CHOUINARD: EL MILLONARIO «REBELDE»

Empresario de perfil absolutamente bajo, que no tiene teléfono móvil, ni ordenador y tampoco mansiones, Yvon Chouinard es un millonario que, a pesar de su éxito, conduce un viejo coche y utiliza ropa reparada. Y que, hace pocos meses, se ha convertido en leyenda.

Por Ethan Mean White


Yvon Chouinard es el millonario «rebelde» que fundó y acabó donando su empresa para la defensa del medio ambiente, la mítica marca Patagonia.

Fundador de la marca Patagonia, líder a nivel internacional en el sector de la indumentaria para actividades deportivas y referencia número uno para todas aquellas empresas que apuestan por la sostenibilidad social y ambiental, Chouinard, a pesar de su trayectoria de empresario de éxito (aunque su fama es más bien la del ‘anti empresario’), es más que nada un autentico activista, implicado como nadie en temas de defensa del medio ambiente.

El pasado mes de septiembre estallaba la noticia bomba: “Medio siglo después de fundar Patagonia, Yvon Chouinard, el excéntrico escalador que se convirtió en un multimillonario a pesar de su visión poco convencional acerca del capitalismo y de los negocios, ha regalado su empresa”. En lugar de vender la compañía o acabar en los juegos especulativos de la Bolsa, Chouinard, junto con su esposa y sus dos hijos adultos, transfirieron la propiedad de la empresa Patagonia, valorada en más de 3000 millones de dólares, a un fideicomiso especialmente diseñado y a una organización sin fines de lucro. Ambas organizaciones fueron creadas con el único objetivo de preservar la independencia de la empresa y garantizar que todas sus ganancias (unos 100 millones de dólares al año) se utilicen para combatir el cambio climático y proteger las tierras salvajes en todo el mundo. En fin: Yvon Chouinard decidió donar el 100 por ciento de las acciones de la compañía a la protección del medio ambiente.
Un acontecimiento sin precedentes en la historia. Un gesto de extrema generosidad hacía el planeta y todos aquellos que lo habitan.

La pregunta que surge espontanea es quién es este empresario de perfil absolutamente bajo, que no tiene teléfono móvil, ni ordenador y tampoco mansiones. Un señor que, a pesar de su éxito empresarial, conduce un viejo coche y utiliza ropa reparada.
Ecologista y empresario, Ivon Chouinard nació en los estados unidos en el año 1938. Amante de los deportes outdoor, escalador y surfista, vive en el sur de California desde 1947.
En la década de los 60, Yvon fue uno de los pioneros de la escalada en el valle de Yosemite, también en California. Todavía hoy en día, se le considera como uno de los principales escaladores de la «Época dorada de la escalada en Yosemite», lo que le convirtió en uno de los protagonistas de la película dedicada a esa época: Valley Uprising.
En 1964, participó en el primer ascenso del North America Wall y lo hizo sin emplear cuerda fija alguna. El año siguiente, repitió la hazaña en la Pared Muir, en El Capitán. De este modo, Yvon Chouinard se convirtió en el mejor representante de ese estilo de escalada, que fue la base de la escalada de roca moderna. Por aquel entonces, el joven y despreocupado Yvon dormía en su coche. En la actualidad, aun siendo multimillonario, Yvon Chouinard se viste con ropa vieja y usada, conduce un viejo coche Subaru “destartalado” y reparte su tiempo entre sus modestas residencias en Ventura y Jackson, en Wyoming.
Pero, volvemos a mirar hacia el pasado: en 1970, durante un viaje en Escocia, Yvon compra algunas camisetas de rugby y consigue venderlas todas en pocos días. Podríamos considerar este acontecimiento como el germen de una compañía que cambiaría para siempre la forma de vestir y los valores intrínsecos del sector de la ropa para practicar las actividades al aire libre: Patagonia.
En 1973, en la localidad de Ventura, en California, Yvon Chouinard funda la mítica compañía. Desde sus comienzos, la empresa diseña y produce indumentaria pensada para las almas más inquietas que aman frecuentar la naturaleza a través del deporte y del riesgo. Y, siempre desde sus comienzos, la empresa proporciona a sus clientes una amplia gama de prendas muy técnicas y muy resistentes. Prendas que quienes las prueban suelen acabar amándolas.

Desde entonces, la empresa ha protagonizado muchos acontecimientos en el ámbito social y en defensa de la naturaleza. Algo que ha cautivado siempre más a sus secuaces incondicionales. El apoyo que la empresa ha dado a activistas y las campañas que la empresa americana ha generado en favor y defensa del medio ambiente han sido muchas y de gran repercusión. Así como muchas han sido las decisiones que la empresa ha tomado en favor de una filosofía basada sobre la responsabilidad. Hay que recordar que Patagonia fue una de las primeras empresas en adoptar el algodón orgánico para sus producciones y que fue la primera en desanimar a los consumidores a comprar sus productos, con el mítico anuncio que se publicó en ocasión de un Black Friday en The New York Times que decía: «No compre esta chaqueta».
Desde hace décadas, la empresa dona el 1 por ciento de sus ventas a activistas y organizaciones defensoras del medio ambiente. Patagonia incluso llegó a demandar a la administración Trump en un intento por proteger el Monumento Nacional Bears Ears.
Yvon Chouinard y su esposa, al reconocer que el éxito económico de la compañía les daba la oportunidad de conseguir también sus objetivos personales y fieles a sus convicciones, se comprometieron a que Patagonia también se convirtiera en un espacio excepcional para trabajar, además de un importante recurso para el activismo medioambiental, tal y como se aprende al leer el maravilloso libro “Que mi gente vaya a hacer Surf”. A lo largo de las páginas de ese libro que se ha convertido en un must, Yvon desgrana su idea del trabajo y de compromiso con el planeta. En el libro, también queda reflejado el porqué a cualquier negocio conviene que los empleados trabajen con bienestar y felicidad y cómo el fomentar esa filosofía al final premia y sale rentable.

Casado con Malinda Pennoyer, y padre de un hijo, Fletcher, y de una hija, Claire, Yvon Chouinard y su esposa acaban de donar su compañía valorada en más de 3000 millones de dólares, con el único fin de luchar contra el cambio climático.


 

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